domingo, 28 de marzo de 2010

Con las manos en la masa

La madre imperfecta tiene una fórmula infalible para imponerse a sus fieras, un recurso garantizado para recuperar el control de la situación cuando una teóricamente apacible tarde de sábado comienza a degenerar hacia una batalla campal: Pizzas. Pero no se trata de llamar al Telepizza o bajar a comprar a una pizzería cercana. No, no, nada de eso, hay que hacer la masa. Ya se sabe que con las manos en la masa, no se puede liar algo muy gordo.
La madre imperfecta no acaba de tener claro si meterse en la cocina a amasar con los niños es algo moderno o retrógrado, y no sabría decir si es una manera como otra cualquiera de perpetuar los roles tradicionales y, por consiguiente, dar un mal ejemplo para sus hijos. Sólo tiene claro que la simple pregunta “¿Hacemos pizza?” se convierte en una fórmula mágica, en un conjuro que al oírlo logra que las fieras paren de inmediato de hacer lo que estuvieran haciendo, se remanguen las mangas de la camiseta y corran a lavarse las manos. Y una vez preparados basta medio kilo de harina, un vaso de agua y un cubito de levadura (receta y elaboración más abajo, por si alguien se anima) para tener a los muchachos controlados durante un buen rato. Cada uno con su mandil, amasa que te amasa. Y además, resuelven la cena.
Y sí, al terminar hay harina por todas partes, incluidos los niños, pero se limpia con un trapo, y es muy barata.
Y como lo prometido es deuda, aquí procede la madre imperfecta, sin que sirva de precedente, a revelar su fórmula mágica:
Ingredientes: Medio kilo de harina. 250 cl. de agua. 1 cubito (25 g.) de levadura fresca. 1 pizco de sal.
Deshacer la levadura en el agua tibia. Verter sobre la harina y amasar hasta que se despegue de las manos (si es necesario, incorporar más harina). Dejar reposar la masa un par de horas en un lugar caliente (horno apagado). Luego extender sobre fuente de horno, y cubrir con tomate triturado mezclado con sal, aceite de oliva y orégano. Hornear hasta que la masa esté hecha. Salpicar con trozos de queso (mozzarella o gouda) y hornear otro par de minutos. Y a comer!

2 comentarios:

  1. Yo también lo hago ;-D (tampoco sé si será retrógrado o moderno, pero los entretiene, que es lo importante). otra fórmula, cuando necesito una hora para estudiar o preparar un trabajo, es "tarde de cine": hago palomitas y les pongo una peli de dibujos. No muy a menudo, claro.

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  2. Yo también lo hago. Para tranquiidad de todas diré que la cocina enseña a los niños trabajo en equipo, paciencia, disciplina, organización y, por supuesto, nutrición. Pero aunque no fuera así, a todos les gusta comerse algo que han hecho ellos. Merece la pena.

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