lunes, 8 de febrero de 2010

Cronograma del fin de la lactancia

Empezar la lactancia tiene fecha fija: una da a luz y al poco rato le colocan a la criatura a la teta. ¿Pero cuando y cómo se termina la lactancia? Sobre eso hay menos escrito. Y no es tampoco un camino de rosas.


Cuarto mes. La madre lactante, a punto ya de incorporarse
al trabajo, confiesa a quien quiera escucharla que, a pesar
del sueño fragmentado, el agotamiento y las manchas de
leche, sufre de pensar que dentro de poco tendrá que dejar
de dar el pecho a su retoño. Ahora resulta que le duele romper
ese vínculo único con el bebé, porque nada la enternece
más que contemplar a la criaturita dormida en su pecho, borracha
de satisfacción con la panza llena.

Quinto mes. Para tratar de prolongar la lactancia y proporcionar
a la criatura toda la leche materna posible empieza a sacarse
leche de forma casi industrial con un artefacto eléctrico que
le han prestado y a congelarla en un juego de bolsitas que
venden ad hoc (y que deberían venir —desde aquí lanzo una
sugerencia a los fabricantes—, con etiquetas personalizables
para identificar y certificar la leche materna: Central Lechera
Claudia, por ejemplo). Aprovechará cualquier retraso en la
toma de la criatura para ordeñarse. En alguna ocasión incluso
lo hará de madrugada, cuando el bebé haya empezado
a saltarse alguna toma nocturna y ella tenga el pecho que le
revienta. Llegará incluso a ponerse el despertador a las cuatro
de la mañana para levantarse y hacerlo. También se llevará
el sacaleches al trabajo; pero pronto se dará cuenta de que
no hay nada más humillante que sentarse en la taza del
váter con ese artefacto —que debería estar, si es que no lo
está ya, prohibido por la Convención de Ginebra contra la
Tortura—, que además hace un ruidito irritante difícil de camuflar.
A los pocos días abandonará, extenuada, la producción
de leche en serie y limitará la lactancia al desayuno y la cena.

Séptimo mes. Ante la salida del primer diente y el ansia carnívora
de la criatura, que la ha llevado a estrenar su minúscula
dentadura en la teta materna, la madre lactante decide dar
por terminada la lactancia con sentimientos encontrados.
Pena por una parte, pero también un enorme alivio.

Octavo mes. La madre ex lactante descubre con desolación
que no sólo no ha quedado nada del esplendor mamario de la lactancia, sino que sus antiguas ubres han quedado
reducidas a pingajos asimétricos, pues una de ellas es incluso
más pequeña que la otra. Y piensa consternada que, con
todo lo que ha ahorrado a la Seguridad Social amamantando
a su hijo y protegiéndolo de virus e infecciones, bien
podrían ahora financiarle una reconstrucción del pecho.

14 comentarios:

  1. me he partido de risa con este post, es tan cierto lo de los sentimientos contradictorios!! ahora que lo veo con distancia me sorprende pensar lo muchísimo que lloré con el tema, porque encima en mi caso fué el lechón quien dijo basta a la leche materna en cuanto probó las mieles de los biberones... aquí te dejo como prueba el post que escribí en aquellos días de revolución hormonal...
    http://pequenhascosas.blogspot.com/2008/08/vueltas-con-la-lactancia.html

    ResponderEliminar
  2. No desesperes, querida, a mí la asimetría se me corrigió de forma espontánea... Qué rápido se me ha pasado el tiempo de tu niña. Te he estado siguiendo desde el embarazo.

    ResponderEliminar
  3. Ufff creo que lo has descrito a la perfección, yo quería escribir un post sobre lactancia materna pero sinceramente hay tanto taliban que ni me atrevo!!!!!
    Lo pensaré pero este me ha encantado.
    besos

    ResponderEliminar
  4. yo como madre primeriza me estresé tanto con darle el pecho a mi niño que chica tengo que confesar que llegado el cuarto mes fue un alivio destetarle, qué quieres que te diga, qué alegría al verle con los bibes que se los tragaba de una, y no como el pecho que estaba dos horas, se dormía, nunca sabía si había tomado bastante, ni si me había vaciado el pecho, por no hablar de un familiar de mi marido que se escandalizó un día porque le di el pecho en una reunión familiar como si fuera lo más normal (estábamos en la playa y todos en bañador, digo yo que no era para tanto)... supongo que el tercer hijo te lo tomas de otra manera más relajada... y hasta puedes disfrutarlo como tú!

    ResponderEliminar
  5. Llamadme "talibán"pero he aquí una gran verdad: La lactancia materna no es sinónimo de pechos caídos y así lo demuestran los estudios. Os reproduzco un artículo que he encontrado sobre el tema...

    Entre la multitud de mitos y leyendas que en lo referente a salud y belleza abundan, existe una particularmente curiosa que consiste en la absurda creencia, por parte de algunas madres, que si amamantan a sus bebés, posteriormente padecerán de una forma más agresiva lo que se conoce popularmente como la “caída de senos”: nada más lejos de la realidad.

    A nadie se le ocurre ya poner en duda los múltiples beneficios que la leche materna ofrece a los bebés. Sin embargo, y a pesar de las diversas campañas de recomendación que las autoridades sanitarias llevan a cabo para concienciar de la importancia que tiene dar el pecho para la salud presente y futura de los bebés, muchas madres deciden utilizar preparados lácteos por miedo a que sus senos decaigan por dar el pecho a sus hijos.

    Un estudio presentado recientemente en la Plastic Surgery 2007 Conference (conferencia de Cirugía Plástica de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos de 2007) de Baltimore (USA) confirma que dar el pecho no provoca, por sí solo, ningún impacto en la forma de los senos de una mujer.

    Este estudio examinó a 93 mujeres que estuvieron embarazadas una o más veces antes de someterse a una operación estética de pechos. El 58% de estas mujeres aseguró haber dado el pecho a uno o más de sus hijos, en periodos de lactancia que variaban entre los 2 y los 25 meses, con un promedio de 9 meses. El 55% aseguró sufrir un cambio adverso en la forma de sus senos tras el embarazo.

    Los cirujanos plásticos implicados en el estudio han determinado que los factores relacionados con el periodo de lactancia no arrojan cifras lo suficientemente significativas para predecir la pérdida de forma de los senos. Sin embargo, otros factores ajenos al amamantamiento como el índice de masa corporal, la cantidad de embarazos, una talla grande de sujetador previa al embarazo, antecedentes como fumadora y la edad, sí constituyeron factores de riesgo significativos para un grado mayor de decaimiento de los senos.

    Por último, las investigaciones han demostrado que los bebés alimentados con leche materna presentan una mejor salud en términos generales, así como un mayor índice de crecimiento y desarrollo y menor nivel de riesgo en enfermedades agudas y crónicas que los bebés alimentados con biberón.

    ResponderEliminar
  6. Ja,ja,ja... me he sentido tan identificada!!!

    Te he dejado un premio en mi blog... pasate a recogerlo cuando quieras ;-)

    ResponderEliminar
  7. Yo me caí por las escaleras de casa cuando mi hija Rosa tenía 6 meses. Me rompí una clavícula por lo que me vendaron el brazo al cuerpo. Me harté de llorar porque el ginecólogo me tuvo que dar unas pastillas para que se me cortara la leche...

    ResponderEliminar
  8. A mí el pecho me mejoró después de la lactancia... milagro? absurdo? recompensa? estoy feliz

    ResponderEliminar
  9. Este blog está maravilloso. Llegué por casualidad y perdí LA MAÑANA ENTERA DE TRABAJO, me lo zampé todo, enterito, de una sóla sentada. Lo dejo señalado en el mío para seguirlo!

    ResponderEliminar
  10. Hola, hemos incluido esta entrada en el resumen semanal de blogs de Bebé y más por haberla encontrado muy interesante.

    ResponderEliminar
  11. Me ha encantado este post, es que es prácticamente todo lo que me ha pasado a mí, pero mi principito tiene 10 meses y sigue tetando, evidentemente mucho menos pero tiene tomas fijas y otras cuando bien le apetece, quizás habrá sido porque no ha consentido beberse un biberón. Ahí sigo hasta que diga basta él porque a mí no me importa. Con respecto a que se cae el pecho, a mí se me ha caído, pero sinceramente me importa un pimiento hay unos wonderbras maravillosos por ahí ja ja ja.

    ResponderEliminar
  12. A mí me encantaba darle el pecho, aunque lo pedía a voluntad y esto era cada hora y media, así que casi no me dejaba hacer nada; pero me encantaba verle su carita y los ojitos con los que te mira.... y como se quedaba dormida después con la cara de satisfacción de tener la barriga llena y el corazón contento :-)

    Seguimos así hasta los 3 años y medio, no le gustaba el biberón, así que nunca pude usarlo como sustituto.

    Ella no renunció a las papillas ni a sus comidas solidas llegado el momento, todo lo contrario, le encantaba comer, pero también coger el pecho, así que este pasó a hacer funciones de post-postre.

    Cuando comenzó la dentición, a los cuatro meses, echó los dos primeros dientes, sí sufrí los bocados, pero aprendió rápido a no hacerme daño, aunque cuando se dormía, a veces, sobre todo al principio de tener los dientes, aquello era una guillotina, como si hubieras caído en una trampa para osos y no hubiera forma humana de abrirla, por suerte nunca llego a arrancarme ninguno, creo que por conveniencia propia jajajaja

    A los dos años sólo lo cogía para irse a dormir, o sea de post-postre pasamos a hacer funciones de chupete, ya que este último nunca le gustó.

    Pero ya a los 3 años y medio, justo en diciembre le digo, si no dejas el pecho Papá Noél y los Reyes Magos te traerán juguetes de bebés y fue remedio santo.

    Durante unos días estuvo pidiéndolo, pero sin mucha insistencia, más para ver si yo cedía y ella podía salirse con la suya, pero darle por respuesta un simple no, dulce, pero firme, lo aceptaba sin llantos ni peros, así que ya el destete no fue traumático, por lo menos para ella y para mí, para los pechos eso ya es harina de otro costal :-)

    ResponderEliminar
  13. El momento "sentada en la taza del water de la oficina con el sacaleches" es uno de los más raros de mi vida, tendría que salir en alguna película para que el resto de la humanidad sepa a qué nos referimos.

    ResponderEliminar
  14. muy bueno, el momenot sentada en la taza del water lo pensé llevar a cabo, pero no hay enchufes :) así que "me libré", la progresión de los sucesos en el tiempo, es igualita a la que yo pasé.. lo de las bolsitas de leche lo hice, pena que un día al vovlver de vacaciones estaba todo descongelado desde no se sabe cuando y fue todo a la basura :( de todas fromas la leche congelada tampoco le gustaba, es verdad, que sabía rancia..nada como recién salida de la tetilla.
    saludos.
    Yolanda, a tres semanas de tener otro bebé, veremos como se nos da esta vez la lactancia y sus adversiones. un besote!

    ResponderEliminar

Compártelo