jueves, 14 de enero de 2010

¿Donde presento mi dimisión?

Hagamos un ejercicio de honestidad, dejemos a un lado por
un segundo hipocresías y apariencias y, con la mano en el
corazón, reconozcamos una verdad como un templo: no
hay padre o madre que no haya/hayamos deseado en alguna
ocasión perder de vista a los hijos. Y si me apuras, incluso
salir corriendo en momentos de especial
desesperación. Sin duda se trata de un impulso irracional,
cuyo origen está ligado, probablemente, al instinto de supervivencia
en determinados momentos de crisis y que no
te llevará a ninguna parte ni te hará abandonar a tus hijos;
al fin y al cabo, como mamíferos que somos, el instinto de
protección a la cría es casi más poderoso que el propio instinto
de supervivencia, y esto es algo que los científicos han
demostrado. Pero te quedas con las ganas. Aunque fuera
por un rato. este sentimiento (acompañado en ocasiones,
no siempre, de una ligera sensación de culpa) aparece, por
ejemplo, momentos después de que te haya llamado una de
tus mejores amigas en tu vida anterior, que sigue soltera y
acaba de ligarse a un tío estupendo que la tiene en palmitas
y con el que acaba de hacer un viaje de ensueño a estambul.
Te lo ha contado con todo detalle por teléfono (hace
más de dos meses que no os veis), y tú, que no has pisado
suelo turco y llevas varios años sin hacer un viaje en condi-
ciones, cuelgas el teléfono pensando: «Total, Estambul siempre
estará ahí». Pero dentro se te queda cierto resquemor,
y sigues discutiendo con tu hijo mayor para que termine de
hacer los deberes de una vez, sin llorar y sin rechistar, momento
de distracción que el mediano aprovecha ladinamente
para encaramarse a un taburete, abrir el frigorífico
y hacerse con un yogur de fresa que casualmente estaba detrás
de una docena de huevos; ni un huevo entero ha quedado,
todos hechos añicos en el suelo. Y encima sonríe
triunfante con su yogur en la mano, que parece que hasta
esté orgulloso de la que ha organizado. Justo en ese momento
se despierta la niña y, por los gritos que da, se diría
que la están matando. «¡Que ha vomitado y se ha manchado
entera, y además me parece que se ha hecho caca
mientras dormía la siesta!», te avisa con todo lujo de detalles
tu hijo mayor, que es capaz de cualquier cosa con tal de no
terminar los deberes. dejas la fregona y la bayeta que acabas
de agarrar y corres a ver a la niña, y por el pasillo te da
tiempo de pensar: «con lo bien que estaría yo en estambul.
¡Quién me mandaría a mí meterme en este lío!».
Y si en ese momento apareciera una abuela benefactora
o el padre de las criaturas, que encima hoy avisó que llegaba
más tarde del trabajo —y que mañana se va de viaje de negocios
y está más contento que si se fuera de vacaciones al
caribe—, o incluso una trabajadora social enviada por el
ayuntamiento, te marcharías encantada sin los niños. Aunque
sólo fuera una noche. Hay momentos en que necesitas
poner tierra de por medio. Presentar la dimisión, siquiera
por unos días. Perderlos de vista un momento para luego seguir
queriéndolos más y mejor.

19 comentarios:

  1. Bueno, nos pasa a todos, a veces he tenido la tentación, he valorado la posibilidad de dejar temporalmente el trabajo para quedarme en casa con las niñas. Pero no, se que me volvería loca, el trabajo, además de otras cosas, es un escape, es un respiro. Mis hijas son lo mejor de mi vida, mi obra más perfecta, pero a veces... hay que huír, para conservar la propia cordura. Besos.

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  2. Mi marido y yo solemos fantasear a menudo con todas las cosas que haríamos si no tuviéramos niños: con vacaciones,con fines de semana e incluso con una peli tranquila un día normal. Pero luego nos cuesta dejarles hasta para hacer una escapadita al cine. Y en esos momentos gloriosos que acabas de describir tan bien en tu entrada, me encantaría que los niños tuvieran pilas y poder apagarles por un rato. ¿Quién no firmaba?

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  3. yo también tengo esos momentos de locura, de huir, de ya-no-puedo-más-cojo-la-puerta-y-me-voy, de dimito-de-madre-y-esposa... pero yo incluyo al padre de mis hijos... les dejaría a los 3 jajaja, para luego volver queriéndoles todavía más...
    a veces le digo que iré a que nos hagan el carnet de familia numerosa, porque yo tengo 2 hijos + él que cuenta también como otro niño :-)

    ps. porque les gusta tanto a los niños abrir la nevera y cogerse un yogur??

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  4. Bueno, yo suelo pedir al cielo un interruptor para poder apagar a mis hijos un ratito cuando sea imprescindible, por ejemplo para ir al baño, o para terminar el último bocado de mi cena.

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  5. yo llegue a la conclusion que las distancias y espacios personales son buenas y necesariso. y no solo nosotros de los hijos sino también ( y cuando esten más grandes) ellos de nosotros... porque acepetemoslo, también podemos llegar a ser bieeeeen molestos.
    y además creo que la madre que no haya sentido esa urgencia de salir corriendo en direccion opuesta a los herederos o no es normal o esta mintiendo descaradamente.
    Muy bueno el blog.

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  6. A veces pienso que me lees el pensamiento. Justo cuando acababa de leer este post ha vomitado mi hija en la cama. Sin palabras.

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  7. Recuerdo cuando nacieron mis mellizos, la cantidad de noches que me levanté blasfemando rabiosa muerta de sueño diciendo " pero ke bien vivia solamente con mi perro coñoo" recnozco que a día de hoy a veces me repito esa frase cuando me siento desesperada, y me pongo a recordar lo "bien" que vivia cuando no tenia hijos ( aunke fuera llorando por no tenerlos) pero podia ir a todos sitios, dormir hasta el mediodia, ver cualquier programacion de la tele que se me antojara, pasarme todas las horas que me diera la gana enfrente del ordendor sin interrupciones, sin tropezar con juguetes por el pasillo sin andar corriendo a voces por la casa hasta oirme el vecino del bajo, poder arreglarme toda guapa sin preocuparme de que me vomitaran encima o me rompieran algun collar o pulsera por no dejarme la oreja arrancada al tirar del pendiente, de poder poner mis cosas donde quisiera sin problema a que me las toquen, etc.. es verdad.. cuantas veces pienso eso!!! pero tb es cierto que luego comparo con mi vida de ahora y no volvía atras ni por todo el oro del mundo... aunke me deskicien son msi hijos y una sola sonrisa que me sacan ( y ke los cabrones saben como hacerlo sin esfuerzo) ya me borra todos los "malos momentos" que haya podido pasar...

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  8. Me encanta tu blog. Me siento identificada con casi todo lo que dices.
    Tengo dos hijas una de 4 y una bebe de 8 meses.
    Siempre estamos anhelando esos espacios de siliencio, de dormir hasta la hora que se nos antoje, sin que nadie llore o quiera jugar a algo, pero el dia en que se van con lo abuelos o se duermen antes de lo acostumbrado queda ese vacio, ese espacio que no sabes como llenar y piensas que seria de mi vida sin ellas

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  9. ¡Qué gran verdad! ¡Por fin alguien lo dice!

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  10. Pues habrá que reclamar esa ley ya mismo; si nos parece normal que el rey de Bélgica abdique por un día para no firmar la ley del aborto o que el ministro principal del Ulster dimita durante seis semanas de su cargo para ayudar a su esposa ninfómana perdida a recuperar la cordura, por qué no poder presentar la dimisión temporal para no acabar volviéndonos locas de remate? ¿no se puede hacer objeción de conciencia a esos momentos de "no puedo mássssss?". Estoy segura de que se evitarían muchos gritos, cachetes y traumas infantiles de los que quedan de por vida. Es cierto que Estámbul siempre estará ahí, pero a todo el que tenga niños pequeños y lleve más de un año sin hacerse una escapada sin criaturas, tendrían que recetarle un "estambulazo" pagado por la seguridad social. Nos ahorraríamos mucho en costes médicos (especialmente en recetas de ansiolíticos y calmantes).

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  11. Me parto!!!
    ya me llegó tu mail por supuesto que puedes ponerme en tu lista de links, haré lo propio porque el tuyo también me gusta mucho!!!
    has descrito mi vida en este post y yo solo tengo 2!!!
    Besos
    Baballa: historias de una madre imperfecta

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  12. me alegro de haberte leído, precisamente este fin de semana (imagino que movitado por mi sindrome premenstrual) me he acordado de mi vida antes de Aleida tremendamente, hasta el punto de hablar con mi marido y decirle que a veces me arrepentía de haberla tenido.
    Ahora,ayer, despues, mañana mi conciencia es demoledora y pienso que soy una tremenda EGOISTA. Todo desencadenado por que el viernes no me pude acabar un vinito que me estaba tomando despues del trabajo xq mi niña ese día estaba mas cansada de lo normal y no paraba de llorar x lo q me tuve q ir a casa sin terminar mi vinito de mierda al lado de sus sonrisas mañaneras.

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  13. Algunas veces me da la sensacion de que este blog lo haya escrito yo misma... cuantas veces le habre dicho a mi marido en momentos de desesperacion que tengo ganas de echar a correr...

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  14. Llevo una hora leyéndote y sólo puedo darte las gracias. Gracias por expresar en voz alta lo que yo pienso tooodos los días. Además por edad de los niños la situación es muy parecida y ha habido ocasiones en que creía que me daba algo.
    Real como la vida misma.

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  15. Madre mía, pero si eso que relatas fue mi tarde de ayer...pero qué razón tienes.
    Estoy de acuerdo en que hay que saber encontrar tiempo para uno mismo pero, por lo menos yo, hasta que los días no tengan 48horas o la jornada de trabajo de mi marido no se reduzca a las, en otros casos, normales 8h, creo que no va a ser posible.

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  16. totalmente de acuerdo!! Pero un punto importante es que también hay que aprender (los padres, quiero decir) a tomarnos nuestro propio tiempo de cuando en cuando (ó muy de cuando en cuando), y con la práctica, a hacerlo sin sentir remordimientos, porque es beneficioso para nosotros y, sin duda, para nuestros hijos.
    El hecho de dedicarnos, solos o en pareja, unos minutos, horas o días, para nosotros mismos, ya sea para poder depilarnos tranquilas o una escapada para recordar por qué te casaste con tu pareja, beneficia a ambas partes por igual, ya que pule asperezas y nos devuelve a un estado mental de sosiego, para continuar nuestra preciosa relación familiar.
    Hay que acabar con la impresión de que por no separarte nunca de tus hijos eres mejor padre - lo importante es saber cuándo hacer una pausa

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  17. genial, madre en apuros, genial, yo el otro día me descubrí a mi misma animando a una amiga soltera que tengo a que se hiciera una escapadita de 1 semana al Caribe o a Túnez, en pleno enero, que ahí se iba a relajar y se lo iba a pasar cañón, y me contestó que en realidad estaba encantada con su vida actual y no necesitaba ninguna escapada ahora... vaya, me dije, creo que soy yo la que sí la necesita y no la puede hacer jejeje!!! justo y necesario cogerse un día de asueto de niños de vez en cuando, o una noche, o una mañana o lo que sea... yo sueño con dormir sin la oreja pegada al cuarto de mi hijo por si se despierta gritando mammmmmaaaaaaaaaa mientras mi marido duerme a pierna suelta...

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  18. Gracias por todos y cada uno de vuestros comentarios, gracias a todas!!!. Llevaba unos meses sintiéndome tan culpable por soñar con mi vida de soltera, por anhelarla con auténtica desesperación...echo de menos todo, mi tiempo para mí, viajar, cenita fuera los sábados, y, sobre todo, dormir profundamente (me paso la noche pendiente de los niños, una tos, hoy concretamente una vomitona, pesadillas, "estarán bien tapados"...)

    He llegado a pensar en algunos momentos que realmente me he equivocado, que tal vez la maternidad (eso que tanto me atrajo siempre) no sea para mí...
    Y que conste, los adoro, los quiero con locura, paso momentos estupendos con ellos...
    Leeros me ha venido muy, muy bien

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  19. La entrada estupenda, yo también me siento 100% identificada. La solución la ha dado el anónimo de las 04.30. En mi medio depresión post-parto de mi segunda hija, la psicóloga me ordenó tener ratos "sólo para mí", aunque para ello tuviese que contratar a una persona. Y me convenció su argumento de que mis hijos necesitaban una mamá feliz, porque una mamá estresada, agobiada y deprimida, no iba a poder transmitirles nada positivo.

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