martes, 3 de noviembre de 2009

Las cuentas de la maternidad

Durante el permiso de maternidad se hacen muchas cuentas. Muchísimas. Las primeras, para calcular el tiempo que podrás estar con tu criatura recién estrenada. Así empiezas a calcular hasta cuándo puedes estirar esas 16 semanas que nos pagan en este país a las trabajadoras por cuenta ajena para que estemos con nuestros churumbeles. 16, que aunque suene mucho, no corresponde ni a cuatro meses. Si trabajas en una empresa generosa, quizá te den alguna más a partir del tercer hijo. Luego puedes acumular los días de lactancia, que suelen ser unos veintipico, dependiendo de si luego sumas vacaciones o excedencia (en cuyo caso te restarán días de los veintipico de lactancia). Calendario en mano sumas esos días de lactancia, primero sin vacaciones, luego con vacaciones. Decides añadirle todas las vacaciones, pero aún te sigue pareciendo poco y aquí es donde aparece la angustia ante la eventual separación de tu bebé. Y empiezas a darle vueltas a la idea de pedirte algún tiempo de excedencia. Tiemblas por tu trabajo –“con lo mal que está todo, la de gente que están echando, ¿estás segura de que es buena idea?”; te pregunta una amiga- pero más terror te produce la separación de tu bebé. Y no sabes qué te está pasando porque con tu anterior hijo no te produjo tanta angustia el volver a trabajar, que casi lo viviste como una liberación el salir de casa y dejar de escuchar llantos. Pero ahora no. No soportas la idea de dejarlo. Y sigues haciendo cuentas. De estudiarte el calendario, que te sabes de memoria en qué cae cada semana del año, pasas a memorizar el estado de tu cuenta bancaria para saber con exactitud cuáles son tus gastos y el dinero exacto que necesitas para sobrevivir y alimentar a la prole. En función de esto te pedirás algún mes de excedencia. Y fantaseas incluso con la reducción de jornada. Hasta con dejar el trabajo. No te lo puedes permitir, pero aún así echas cuentas. Calculas por cuanto te va a salir el cuidado de la criatura (no tienes familia cerca así que necesitas un presupuesto importante para cuidadora en casa o escuela infantil, en cualquier caso, una pasta). Y no acabas de encontrar la solución. Vuelves a hacer cuentas. Desde el principio. Y no te acaban de cuadrar. Piensas que debería haber otras formas para solucionar este trago, pero no sabes bien cuáles.

P.S. Servidora, después de hacer todas estas cuentas una y otra vez y de acumular todos los días acumulables, se reincorporó ayer al trabajo. Con una pena muy grande, para qué negarlo.

11 comentarios:

  1. vaya! volver al trabajo debe de ser duro. yo estoy ahora mismo en ese momento q tan bien describes... haciendo cuentas. pero con la diferencia q de q yo ya me he cogido un año de excedencia.... se me acaba en breve y no se si prolongarlo... volver.... dificil decison!

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  2. Ánimo, muchas te acompañamos en esto. Yo fantaseo con que exista un permiso de 1 año compartido entre padre y madre, y así nos turnemos mes a mes, o que él trabaje en la mañana y yo en la tarde... en fin.
    Por ahora me he convertido en dueña de casa, a pesar de que las cuentas andan estrechas. A ver cuánto dura.

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  3. Sí, se hacen muchas cuentas, pero siempre llega el día. Y en mi país sólo son 12 semanas de licencia, una hora de lactancia hasta que el bebé cumpla 6 meses y ni soñar con reducción de jornada... Y llega el día de volver y duele.

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  4. en mis cuentas para poder coger seis meses de excedencia después de 16 semanas+lactancia acumulada+vacaciones... incluí un estudio del ahorro ecónomico que suponía alargar la lactancia... lo detallé tanto que convencí a mi marido, que no entendía porque no me veía capaz de dejar al niño con 4 meses en la guardería... (lo que si hice con el mayor, y sin problemas...)pero es que lo veía tan pequeño...

    El día fatídico llegó y mi pequeño cumplió la semana pasada 4 años!! Ahora sigo contando días de vacaciones, puentes, etc etc...

    Muchos ánimos!!!

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  5. Animo!! La verdad es que se mire por donde se mire es muy poco tiempo, pero... Además a las madres sin familia cerca para echar un cable...y con tres niños...¡os admiro con todas mis fuerzas!

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  6. jajajaa, sé que no es para reirse, pero te comprendo tanto... a mí antes de que me tocara se me ocurrían mil ideas de negocio por internet con tal de no salir de casa y dejar a mis niños...al final, impera el sentido común y en un tiempo muy corto se pasa la angustia ¡ANIMO!

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  7. Antes de incorporarme al trabajo yo tb heche mil veces las cuentas pero al final las q no me salian eran las economicas y ahora ya llevo dos meses reincorporada en el trabajo. Pero aun asi sigo hechando cuentas para ver si dentro de unos meses cuando mi bebe haga el año y pierdo ciertos privilegios me puedo coger una excedencia.
    Mucho animo y ya veras como al final lo llevas bien.

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  8. Yo soy autónoma, así que lo he tenido bastante fácil para hacer las cuentas: 0 días de baja de maternidad, 0 Euros recibidos, o días de lactancia. Esta es la parte mala.

    Me pasé todo el embarazo trabajando muchísimo, pero cuando nació mi hijo, el pasado enero, me di el gustazo de estar 8 meses enteritos con él. Ahora he vuelto a trabajar y él ha empezado la guarde, lo que a días me duele en el alma y a otros me da un respiro merecido (aunque al mismo tiempo me siento culpable, no hay quién lo entienda esto).

    Pero ahora la parte buena de ser autónoma: como no tengo jefe, nunca recojo a mi hijo más tarde de las cuatro (y siempre voy yo) y, cuando me parece cierro el negocio y disfruto de mi niño 24 horas.

    Tengo más libertad pero menos seguridad laboral y beneficios sociales. ¡No se puede tener todo!

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  9. aaaaaaaaaaayyy! al final no he podido y he pedido un año mas de excedencia...

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  10. No sabes cómo te entiendo, al principio va a ser duro, pero te acostumbrarás... A mí me pasó lo que tú cuentas, porque solo tengo uno,y cuando me incorporé al trabajo lo ví como una liberación, necesitaba salir de casa, oxigenarme, tener conversaciones adultas... Ahora en cambio estoy deseando coger una excedencia para disfrutar al 100 por 100 de mi niño, que crece tan rápido que me parece que me estoy perdiendo muchas cosas...
    un beso y ánimo

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  11. cómo me he sentido reflejada... yo con las tres he echado cuentas, lo he pasado fatal, he tenido movidas con mi jefe... pero, en fin, es lo que hay y no nos podemos quejar, que peor es quedarse en casa no porque lo elijas, sino porque no te queda otro remedio

    Mucho ánimo!!!

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