Por mucho que lloren o poco que duerman hay que reconocer que los bebés tienen algo que los hace completamente adictivos, algo que te hace perder la cabeza de tal manera que en cuanto tu bebé deja de serlo (algo que va ocurriendo gradualmente) te hace desear otro y otro… Y hasta incluso en algún momento se te pasa por la cabeza, y así se lo comentas incluso a tu pareja, que sería maravilloso tener siempre un bebé en casa. Aunque no te deje dormir, ni comer, ni vivir... (y tu pareja te mirará probablemente como si te hubieras demenciado).
Y mientras miras a esa bolita que por fin ha dejado de llorar y que por una vez duerme enroscada en su cuna respirando plácidamente ajena al mundo, te pones a pensar ¿Qué tienen los bebés para que los adoremos tanto? Puede que sean esos deditos de los pies, diminutos como bolitas de carnes pero completamente perfectos, con todas y cada una de sus falanges, con sus uñitas tan minúsculas que casi es imposible cortárselas. O esa pelusilla que les recubre las orejitas, los hombros y hasta la frente. O la manera en que se restriegan los ojos con el puño, o en que se enroscan como si estuvieran todavía en el útero, o en que se meten las dos manos en la boca. O su respiración entrecortada. O ese olor dulzón a leche, qué decir que no se haya dicho ya del olor de los bebés. O la piel aterciopelada. O la mueca que hacen dormidos, que parece una sonrisa pero no lo es, y que más da que no lo sea si es tan lindo que sonrían cuando sueñan, que tú siempre piensas que quizá esté soñando contigo. O el cuello doblado al dormirse en la sillita. O el instinto puramente animal con el que buscan el pezón de la madre, y la forma en que se aplastan la cara contra el pecho, que parece que se fueran a asfixiar. O la sonrisa desdentada. O los pliegues en las piernas. O ese sentarse como un tentetieso, cayéndose hacia los lados. O la indefensión absoluta con la que se enfrentan al mundo. O su vulnerabilidad. No sé bien qué. Pero algo tienen que tener para que se deseen tanto.
P.S. (Y sí, luego piensas también que sin duda ha llegado el momento de recordarle al padre de las criaturas que pida cita con su urólogo para que le explique las ventajas de la vasectomía).
lunes 16 de noviembre de 2009
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