lunes, 16 de noviembre de 2009

El poder adictivo de los bebés

Por mucho que lloren o poco que duerman hay que reconocer que los bebés tienen algo que los hace completamente adictivos, algo que te hace perder la cabeza de tal manera que en cuanto tu bebé deja de serlo (algo que va ocurriendo gradualmente) te hace desear otro y otro… Y hasta incluso en algún momento se te pasa por la cabeza, y así se lo comentas incluso a tu pareja, que sería maravilloso tener siempre un bebé en casa. Aunque no te deje dormir, ni comer, ni vivir... (y tu pareja te mirará probablemente como si te hubieras demenciado).
Y mientras miras a esa bolita que por fin ha dejado de llorar y que por una vez duerme enroscada en su cuna respirando plácidamente ajena al mundo, te pones a pensar ¿Qué tienen los bebés para que los adoremos tanto? Puede que sean esos deditos de los pies, diminutos como bolitas de carnes pero completamente perfectos, con todas y cada una de sus falanges, con sus uñitas tan minúsculas que casi es imposible cortárselas. O esa pelusilla que les recubre las orejitas, los hombros y hasta la frente. O la manera en que se restriegan los ojos con el puño, o en que se enroscan como si estuvieran todavía en el útero, o en que se meten las dos manos en la boca. O su respiración entrecortada. O ese olor dulzón a leche, qué decir que no se haya dicho ya del olor de los bebés. O la piel aterciopelada. O la mueca que hacen dormidos, que parece una sonrisa pero no lo es, y que más da que no lo sea si es tan lindo que sonrían cuando sueñan, que tú siempre piensas que quizá esté soñando contigo. O el cuello doblado al dormirse en la sillita. O el instinto puramente animal con el que buscan el pezón de la madre, y la forma en que se aplastan la cara contra el pecho, que parece que se fueran a asfixiar. O la sonrisa desdentada. O los pliegues en las piernas. O ese sentarse como un tentetieso, cayéndose hacia los lados. O la indefensión absoluta con la que se enfrentan al mundo. O su vulnerabilidad. No sé bien qué. Pero algo tienen que tener para que se deseen tanto.
P.S. (Y sí, luego piensas también que sin duda ha llegado el momento de recordarle al padre de las criaturas que pida cita con su urólogo para que le explique las ventajas de la vasectomía).

9 comentarios:

  1. ay, ay mi pequeña va a cumplir 2 años, así que imagínate lo que estoy pensando...
    Qué bonito todo lo que has escrito

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  2. Desde el momento en que nace, el bebé te despierta un instinto animal que tú, ser racional al cien por cien, desconocías por completo. Y entonces todo tu mundo interior se descoloca y te sientes aturdida porque no sabes explicar qué te está pasando. Y le ves ahí, tan indefenso, tan débil y tan tierno, que te transformas en una loba feroz que lo único que quiere es que no le pase nada a la criatura; que no pase hambre, ni sueño, ni frío, ni calor, que nadie le haga daño. Y sientes que eres capaz de hacer lo que sea porque esa pequeña bolita de piel suave y ojos cerrados que acaba de llegar a tu vida salga adelante. Y no sabes por qué, pero te das cuenta de que por primera vez eres capaz de amar desde lo más profundo de tu ser, desde las mismas entrañas, a alguien a quien no conoces lo más mínimo. Algunos lo llaman amor maternal, para mí es pura animalidad; el instinto primario más potente que pueda haber en el universo. Y toda tu racionalidad, tu educación, tu formación, tus estudios, tu lógica, tus creencias, TODO, se pone al servicio de ese instinto animal. Asusta su fuerza, pero posiblemente sea la razón por la que seguimos aquí generación tras generación.
    Y volverá a suceder lo mismo con el segundo, con el tercero y con todos los que tengas porque cada hijo es único y al final necesitas de cada hijo tanto como ellos te necesitan a tí.

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  3. ¡Precioso! ¡Precioso! ¿Puedo hacer copy/paste y enviarlo a mis amigas, citando la fuente por supuesto?

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  4. Me quedo con la sonrisa desdentada! ;-)
    Después de darte una noche toledana te acercas a su cuna y te sonrien...y se te olvida todo.

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  5. Ha sido un post tan bonito que no se me ocurre ni qué añadir. No creo que se hubiera podido explicar mejor

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  6. Se nota la profesión, creo que has explicado en muy pocas lineas ese amor infinito que nos producen los hijos..

    Por cierto ayer le dije a mi marido que siempre tendríamos que tener en casa un bebé y como nuestro segundo esté empezando a "ser niño" tendremosq ue plantearnos un tercero.. aunque hay veces que hablando con la gente que teneis tres todo el mundo dice que mejor dos que tres, así que tu post de hoy me anima

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  7. quiero el número tres YA!!!
    esta noche "hablo" con mi marido
    :-)

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  8. Preciosa la entrada y también el comentario de Gimletmum. Me ha hecho saltar las lágrimas. Amor maternal, instinto animal... da igual, pero sí que es verdad que es imposible querer más a esas criaturitas indefensas y arrugadas que crecen tan rápido. Uno, dos, tres, cuatro... como madre una siempre se siente novata, inexperta, porque cada hijo es único y lo que se siente por él también.

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  9. Simplemente hermoso, nosotras las mujeres tenemos el privilegio de ser lo q somos MUJERES... Yo doy Gracias a Dios todos los dias x regalarme la dicha de ser Madre. Cada vez q miro los ojos de mi bebe pienso q Dios me regalo en ellos un pedacito de cielo. Mi bb apenas tiene 2 meses y no puedo ni imaginarme mi vida sin el xq sencillamente para mi ya no podria llamarse vida.
    Los niños son angeles del cielo, yo no puedo dejar de consentir a mi bb y a veces me pregunto si hago bien o mal o hasta q edad o punto puedo consentirlo asi, xq tampoco quiero malcriarlo. 100pre pienso en q deseo ser una buena mama y todo lo q pido cada dia es paciencia y mucho amor...

    Marife!!!

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