miércoles 20 de mayo de 2009
El pacificador
Al final no ha hecho falta que le metiera yo el chupete de su hermana pequeña (y confieso que tentada he estado de hacerlo más de una vez durante las noches que ha estado llorando desesperando extrañando este artefacto que no por nada en inglés se llama "pacificador"). Se lo ha puesto él solito. El otro día me sorprendió que estuviera tan callado, fui a ver qué estaba tramando y ahí estaba sentando muy satisfecho con el chupete de su hermana bien encajado. "Quiero ormir con tete", me dijo. "Muy bien", le respondí yo, casi aliviada de que hubiera tomado él la iniciativa porque así no me siento yo culpable de haber instigado esta regresión. Y es que de verdad no me siento capaz de tener tantos frentes abiertos. Además, ya dejará el chupete cuando se eche novia.
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