miércoles, 22 de abril de 2009

La ubre móvil

Es curioso cómo cambian las tendencias/creencias/teorías y prácticas en torno al cuidado de los hijos. Con cada una de mis criaturas he tenido que actualizarme sobre si tocaba ponerlo a dormir panza arriba o panza abajo, porque cada cierto tiempo se piensa que es mejor lo contrario. Y lo mismo me ha pasado con el tema de darle el pecho (opción que me parece la mejor para alimentar a la criatura pero durante un periodo muy concreto: desde el nacimiento hasta que el primer diente asoma la punta. En esos meses, verse convertida en una ubre móvil es muy práctico para todos: el niño se evita infecciones, la madre adelgaza y tiene la comida lista y calentita en cualquier lugar y a cualquier hora).
Cuando nació mi primer hijo se imponía la lactancia materna cronometrada, exactamente cada tres horas, de tal manera que el niño no debía hacer más de siete u ocho tomas al día, y eso ya era mucho. Así que ahí estuve yo madre primeriza, reloj en mano, viéndomelas y deseándomelas para que el enano, que era tragonísimo, aguantara tres horas sin ingerir alimento. Me pasé sus primeros meses echada a la calle, de día y casi de noche, hiciera bueno, lloviera o tronara, para tratar de retrasar las tomas. Y aún así no lograba bajar de diez al día, lo cual para los pediatras era toda una barbaridad y me miraban como si fuera una madre irresponsable que empachaba a su hijo. Con el segundo traté de continuar con ese mismo ritmo y no sé si fue porque el niño era más tranquilo o porque yo tenía ya más experiencia, pero se hizo más llevadero y se acomodó muy bien a las ocho tomas. Pero ahora la niña ha nacido en una época donde lo que se estila es, de nuevo, la lactancia a demanda. Y como una en el fondo es conformista y se pliega a las tendencias de su época, pues ahí que la pongo a comer cada vez que tiene hambre. Tan pronto come cada hora como aguanta cinco, con lo cual ni os cuento lo que varía mi contorno de pecho a lo largo de un día… Más de una vez no me ha quedado más remedio para no reventar que sacarme la leche con uno de esos artilugios que deberían incluirse, sino lo están ya, en la Convención de Ginebra contra la Tortura. Desde luego, pocas situaciones hay tan humillantes como ordeñarse con uno de esos chismes (y ya ni os cuento si te da por hacerlo sentada en un baño público). Ahora me han prestado uno eléctrico que sí, es muy rápido y eficaz (con los artefactos manuales llegué a hacerme un callo en un dedo con mi primer hijo) pero yo no puedo evitar sentirme como una vaca de granja lechera cada vez que me lo enchufo y se pone en marchaf con ese ruidito tan irritante…

5 comentarios:

  1. Con una bebé tan pequeñita y según todo lo que leído, sumada a la experiencia de mis dos hijos que fueron lactantes también, definitivamente la lactancia a demanda es, no sólo lo que se estila, sino lo que tu bebé necesita.

    Durante el primer mes, definitivamente su estómago es tan pequeño y la leche materna es tan liviana, que no quedará más remedio que darle de comer cuando ella lo pida. De día...y de noche.

    Por ignorancia ( culpa de la doctora que me atendió por primera vez con mi primer hijo ), mi pobre varón no engordó más que 200g en 15 días, porque donde yo lo veía felizmente dormido, pues más feliz me ponía yo de poder descansar de la ordeñadera. Sin embargo, para que ganen peso a una buena tasa, así como para que no se nos revienten las mamas, lo mejor es que el ritmo no sea superior a tres horas, pues según me explicaba mi pediatra ( uno que sí me enseñó después como era el asunto ), los bebés de menos de dos meses puede ser que no despierten para comer, pero al seguir durmiendo, se les baja el azúcar si no comen. Así que no toca más que hacerles cosquillas, cantarles, y hacer toda clase de suertes para que se despierten.

    Pero no nos cuentas cómo están los niños mayores, qué hay de los nuevos Padres de Tres ( lástima que no publicaste el comentario que te envié ) y de esas hermosas noches que una pronto desea olvidar!!!!

    Yo será que soy muy curiosa, pero me encantaría saber cuándo nació ( o al menos cuantos días de nacida lleva ya ), y cómo les fue con la escogencia del nombre ( aunque no me creas, una noche de estas soñé con tu familia de cinco, y que me contabas que le habías puesto "Gretel", así, con una t!! )

    Mil bendiciones,

    Marissia.

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  2. lo peor de esto es que todo el mundo se cree con derecho a opinar, y para ti que ya eres experta no afecta pero para las primerizas, todo el mundo te dice cada cuánto deberias darle, cuánto tiempo de cada pecho, cómo colocarte... yo sólo escuchaba a mi pediatra, que me decía el primer mes a demanda pero luego ya para no volverme loca y viendo que el crío estaba ganando peso bien, que espaciara las tomas mínimo tres horas, así su estómago tenía tiempo de descansar entre toma y toma y mi cuerpo de recuperarse, y eso, que el primer mes sí que hay que despertarles, pero luego dormir les engorda... lamentablemente yo nunca tuve que despertar al mío, no dormía más de media hora seguida!!! suerte madre experimentada!!!

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  3. A las madres primerizas nos tendrían que meter en una burbuja con el niño durante el primer año para no oir a nadie. Y a los abuel@s en otra por si acaso. ¡qué tensión nos toca padecer!Tiene frio, tiene calor, no toma bien, está gordo , está delgado. Quítale los calcetines, ponselos. Este niño no está normal, dale miel, dale manzanilla...Una tortura, par a mi gusto. Creo que el problema que tienen es que quieren revivir la maternidad y no saben cómo.

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  4. El instinto maternal existe, y nadie mejor que la madre para saber que hacer en cada momento.
    Disfruta de tu niña y de su compañía. Enhorabuena

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  5. Ya seran madre y veran a sus hijas asustadas con su primer bebe y no podran ayudarlas porque todas las ideas de los abuelos son mal recibidas
    Que paso en estos años ,mi madre me ayudo muchisimo y se le escuchaba con respeto ?

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