lunes, 16 de marzo de 2009

Un despertar cualquiera

En otra vida anterior que recuerdo vagamente haber vivido me gustaba levantarme con calma y en silencio, poner el despertador diez minutos antes de la hora para desperezarme sin prisa, irme despertando poco a poco y luego poner la cafetera para prepararme ese café negro que necesito desesperadamente tomar nada más levantarme, y beberlo lentamente en silencio, siempre en silencio. De hecho prácticamente ni hablaba con nadie, y ni siquiera ponía la radio para disfrutar de la calma de esos primeros minutos del día, todavía inmersa en las brumas del sueño. Y de esa paz matutina sacaba yo las fuerzas para enfrentarme al nuevo día con serenidad. Casi igual que ahora, que el día menos pensando me va a dar un infarto al minuto de haber abierto un ojo. Este es uno de mis despertares prototípicos a dos bandas:
- Mamá, que me dibujes a Bob esponja. (chilla mi hijo mayor levantándome la persiana, arráncandome el edredón y tirándome encima una libreta y dos pinturas).
- Biberón tate (apunta el pequeño en su media lengua troglodita para pedir un biberón con colacao).
- Pero amarillo, tienes que pintarlo amarillo, que Bob esponja es amarillo.
- Biberón taaaaaaaaaaaaaate.
- Las manos, te faltan las manos.
- Biberoooooooooooooooon TAAAAAAAAAAAAAAATE.
- Los ojos están torcidos, parece que está enfadado y no lo está.
- TAAAAAAAAAAAAATE.
- Pero en la mano tiene el dedo hacia arriba, no así, que parece que está saludando.

A todo esto ya me he levantado con el bloc en la mano y corro a poner el biberón en el microondas para calmar por lo menos a uno.
- No así, no está haciendo el gesto de la victoria, sigue pareciendo que va a saludar.

Le cambio la mano, mientras echo el colacao el biberón del otro.
-
- Ay. TEEEEEEEEMA (palabra en troglodita para indicar que quema, es decir, que la leche está medio grado por encima de lo que a él le gusta).

Pongo el biberón bajo el grifo y se me salpica el bloc de dibujos del otro.
- Que me has mojado a Bob!!!!!!!!!!!!!!. Ahora lo tienes que repetir. Mejor, porque te había quedado muy feo. No se parecía en nada.
- Maaaaaaaaaaaaaaaa TAAAAAAAAAAAAATE (que tiene poco colacao el biberón, este hijo me ha salido un gourmet).

Echo más colacao al biberón, me siento para dibujar de nuevo a Bob Esponja y pienso que aún no he puesto la cafetera y que necesitaría desesperadamente tomarme un café. En silencio. Pero eso era en otra vida.

8 comentarios:

  1. pero qué razón tienes!!! que sonara el despertador, y todavía quedarte un ratito más retozando, aún lo recuerdo!

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  2. Silencio...¿¿¿Silencio??? ¿qué es "silencio"?

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  3. Real como la vida misma!!!!!!!!!!!! Y enhorabuena por el blog. Es maravilloso dar con alguien que también se toma lo de tener hijos con realismo y sentido del humor.

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  4. Me parto de la risa, pero tienes más razón que un santo. Tengo dos hijos también de seis años y dos y medio, varones también, y reflejas en tu blog mi día a día, es increíble. Hoy he estado llorando de la risa. Eso sí, a veces dudo también lo del tercero, ....y cada vez veo más claro que es una locura!! Pero admiro a las valientes, que conste!!
    Este blog debería ser no apto para solteros y gente sin niños.-
    Besos y sigue así , que el blog está genial.

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  5. Te entiendo y como te entiendo!!!!

    Tengo un hijo de casi tres años y un enano de diez meses, imaginate.... tras muchos días sin poder tomar café, sin casi poder ducharme, de olvidar lo que es el silencio y demás lindezas, opté por una solución drástica.

    Si quiero tomar ese café, a solas, en silencio y fumarme un cigarrito en paz, me levanto media hora antes, sí, como lo oyes, media hora me quito de ya mi escaso sueño, para al menos disfrutar unos minutos de mi misma y de algo que jamás supe apreciar como ahora lo hago, EL SILENCIO..... BENDITO SILENCIO........

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  6. Leyendo este blog a veces me pregunto si no habré sido yo misma la que lo he escrito... Es TAL CUAL lo que pasa en mi casa, con dos níños, de 1 y 3 años, el trabajo, poco sueño y nada de silencio... Una locura, bendita locura

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  7. HOla corazón, he llegado a tu blog por casualidad pero he perdido todo el tiempo necesario para leerlo porque me ha entusiasmado, yo soy madre de tres (1 y dos mellizas), me parece que cuentas parte de mi vida... es genial, leyendolo me parece relativizar todo aún mas. También trabajo fuera y dentro de casa, y todo es tal y como lo cuentas, a veces aun mejor o peor segun se mire...los caóticos viajes...son para pensarselo, los momentos de la cena... los momentos de las itis.., los momentos en que se acuestan y no te lo crees y miras el reloj para calcular cuanto te queda a ti para terminar de hacer comidas, recoger cosas, preparar las ropas, y acostarte.... o caer rendida en la cama, todo cabe.
    NO dejes de escribir que es una maravilla.Besos.

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  8. He descubierto este blog esta semana y me he reído como una tonta. Yo ya tengo los 3 niños pero soy una copia total y, además, trabajo desde casa "gracias" al teletrabajo.
    Tengo que añadir que ante el horror de levantarse millones de veces a por chupetes, biberones calientes o fríos o templados o con cereales o con colacao..., me pasaba noches rezando. Rezaba para que no se despertaran. Si una noche no se habían despertado ya tenía tal hábito que me despertaba sola y me quedaba quieta como una momia porque me daba la sensación de que si movía un pie era tal el ruido que se iba a despertar el niño de turno (mis hijos tienen 11, 7 y 4) y me ponía a rezar a toda la Corte celestial para que no se despertaran. Yo creo que sólo de pensarlo los desgraciados lo notaban y se despertaban.
    Mi hija segunda también notificaba después del biberón de media noche que había terminado y hasta que no le decíamos que lo tirara al suelo seguía berreando que ya había terminado. Y esto hasta los 3 años.
    Enhorabuena por tu embarazo ( el 3º niño ya no se nota más) y por tu trabajo.

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