En otra vida anterior que recuerdo vagamente haber vivido me gustaba levantarme con calma y en silencio, poner el despertador diez minutos antes de la hora para desperezarme sin prisa, irme despertando poco a poco y luego poner la cafetera para prepararme ese café negro que necesito desesperadamente tomar nada más levantarme, y beberlo lentamente en silencio, siempre en silencio. De hecho prácticamente ni hablaba con nadie, y ni siquiera ponía la radio para disfrutar de la calma de esos primeros minutos del día, todavía inmersa en las brumas del sueño. Y de esa paz matutina sacaba yo las fuerzas para enfrentarme al nuevo día con serenidad. Casi igual que ahora, que el día menos pensando me va a dar un infarto al minuto de haber abierto un ojo. Este es uno de mis despertares prototípicos a dos bandas:
- Mamá, que me dibujes a Bob esponja. (chilla mi hijo mayor levantándome la persiana, arráncandome el edredón y tirándome encima una libreta y dos pinturas).
- Biberón tate (apunta el pequeño en su media lengua troglodita para pedir un biberón con colacao).
- Pero amarillo, tienes que pintarlo amarillo, que Bob esponja es amarillo.
- Biberón taaaaaaaaaaaaaate.
- Las manos, te faltan las manos.
- Biberoooooooooooooooon TAAAAAAAAAAAAAAATE.
- Los ojos están torcidos, parece que está enfadado y no lo está.
- TAAAAAAAAAAAAATE.
- Pero en la mano tiene el dedo hacia arriba, no así, que parece que está saludando.
A todo esto ya me he levantado con el bloc en la mano y corro a poner el biberón en el microondas para calmar por lo menos a uno.
- No así, no está haciendo el gesto de la victoria, sigue pareciendo que va a saludar.
Le cambio la mano, mientras echo el colacao el biberón del otro.
-
- Ay. TEEEEEEEEMA (palabra en troglodita para indicar que quema, es decir, que la leche está medio grado por encima de lo que a él le gusta).
Pongo el biberón bajo el grifo y se me salpica el bloc de dibujos del otro.
- Que me has mojado a Bob!!!!!!!!!!!!!!. Ahora lo tienes que repetir. Mejor, porque te había quedado muy feo. No se parecía en nada.
- Maaaaaaaaaaaaaaaa TAAAAAAAAAAAAATE (que tiene poco colacao el biberón, este hijo me ha salido un gourmet).
Echo más colacao al biberón, me siento para dibujar de nuevo a Bob Esponja y pienso que aún no he puesto la cafetera y que necesitaría desesperadamente tomarme un café. En silencio. Pero eso era en otra vida.
lunes 16 de marzo de 2009
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