A pesar de mi condición de multípara (odio las palabras con los que los ginecólogos nos califican a las embarazadas-parturientas. Primero fui una primípara añosa y ahora soy una multípara, ambos nombres me suenan a ave rapaz en extinción), no tengo coche para la niña. Con mis dos hijos anteriores usé el mismo, que acabó completamente destrozado. Luego compré una silla de paseo, de esas ultraligeras, pero claro, necesito un coche para el primer año de la nena (que sigue sin nombre, voy notando cómo la tensión y la impaciencia aumenta en mi entorno. Se multiplican las insinuaciones del tipo: “No recuerdo cómo me habías dicho que se iba a llamar”.). Ya me puedo dar prisa en comprarlo porque como se me adelante, me pilla sin él (y sin canastilla ni nada preparado). Así que llevo unos días concentrada en realizar un estudio de mercado sobre las diferentes opciones. Hay dos puntos que me parecen determinantes: no quiero un coche con un capazo de esos rígidos, como el que usé con los otros dos niños, porque siempre me dio la impresión de estar paseando un ataúd o una balsa. Y también me gustaría que la silla de paseo tuviera la posibilidad de ir de cara a la madre, para así irle haciendo tonterías por la calle. Un estudio hecho en Inglaterra que cayó una vez en mis manos aseguraba que ir mirando a la madre, aunque vayan poniéndoles caras de payasa, cuando van de paseo estimula el desarrollo psicológico y que los niños que crecen de esta manera tienen un coeficiente intelectual superior. Naturalmente no quiero privar a mi niña de tantas ventajas, aunque ahora que lo pienso, esto supondría un agravio comparativo para sus hermanos, que fueron siempre mirando hacia adelante, privados de los enormes beneficios que les habría reportado irme viendo la cara de payasa.
Así que las opciones se me reducen mucho, de manera inversamente proporcional al aumento del presupuesto para comprar uno de esos cochecitos ultramodernos de los que no que no diré el nombre porque no quiero hacerles publicidad (al menos no gratuita, se entiende).
miércoles 25 de marzo de 2009
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