Como todos los años en el Día de la Mujer Trabajadora, medios y políticos nos recuerdan el trecho que aún falta por recorrer para alcanzar la plena igualdad. Yo soy plenamente consciente de que tener un tercer hijo va a complicar mi desarrollo profesional. Las estadísticas no son nada halagüeñas: el impacto del tercer hijo sobre el trabajo de la madre es demoledor. Tengo dos amigas embarazadas también de su tercer hijo, ambas excelentes y exitosas profesionales, y no sé cómo decirles que sus perspectivas de promoción profesional van a caer en picado. Siempre según las estadísticas, es muy probable que alguna piense en dejar de trabajar por un tiempo o reduzca jornada. Yo pretendo seguir trabajando a tiempo completo, entre otras razones, para seguir dando de comer a toda la prole. Mis amigas también. Pero con tanto hijo, me remito de nuevo a las estadísticas, se reducen las posibilidades de hacer algo importante.
Vamos, que ya es prácticamente imposible que una de nosotras llegue a ser presidenta del gobierno, o tener cualquier otro cargo vistoso, como mucho nos tendremos que conformar con el de presidenta de la comunidad de vecinos. A no ser que la ministra de Defensa, Carme Chacón, que ya rompió moldes y se hizo famosa en todo el mundo por pasar revista a las tropas embarazadas, siga teniendo hijos y llegue a La Moncloa. Desde aquí la emplazo, y le mando todo mi apoyo, a que se convierta en la primera madre de familia numerosa que llega a ser presidenta de gobierno. Pero mientras eso ocurre, creo que el techo de cristal va a descender unos centímetros, y eso que ya lo tengo bien encima de mi cabeza. En pleno permiso de maternidad de mi segundo hijo me llamaron para hacerme una buena oferta profesional. La rechacé sin dudarlo, porque hubiera supuesto muchas mas responsabilidades y me hubiera exigido mucho más tiempo, algo que no me apetecía con el pequeño de cuatro meses. Pero cuando estaba agradeciendo el ofrecimiento, notaba como yo misma me agarraba con las dos manos al techo de cristal y me golpeaba con él la cabeza. Clon, clon clon estuve escuchando durante varias semanas.
lunes 9 de marzo de 2009
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