lunes, 9 de marzo de 2009

El techo de cristal

Como todos los años en el Día de la Mujer Trabajadora, medios y políticos nos recuerdan el trecho que aún falta por recorrer para alcanzar la plena igualdad. Yo soy plenamente consciente de que tener un tercer hijo va a complicar mi desarrollo profesional. Las estadísticas no son nada halagüeñas: el impacto del tercer hijo sobre el trabajo de la madre es demoledor. Tengo dos amigas embarazadas también de su tercer hijo, ambas excelentes y exitosas profesionales, y no sé cómo decirles que sus perspectivas de promoción profesional van a caer en picado. Siempre según las estadísticas, es muy probable que alguna piense en dejar de trabajar por un tiempo o reduzca jornada. Yo pretendo seguir trabajando a tiempo completo, entre otras razones, para seguir dando de comer a toda la prole. Mis amigas también. Pero con tanto hijo, me remito de nuevo a las estadísticas, se reducen las posibilidades de hacer algo importante.
Vamos, que ya es prácticamente imposible que una de nosotras llegue a ser presidenta del gobierno, o tener cualquier otro cargo vistoso, como mucho nos tendremos que conformar con el de presidenta de la comunidad de vecinos. A no ser que la ministra de Defensa, Carme Chacón, que ya rompió moldes y se hizo famosa en todo el mundo por pasar revista a las tropas embarazadas, siga teniendo hijos y llegue a La Moncloa. Desde aquí la emplazo, y le mando todo mi apoyo, a que se convierta en la primera madre de familia numerosa que llega a ser presidenta de gobierno. Pero mientras eso ocurre, creo que el techo de cristal va a descender unos centímetros, y eso que ya lo tengo bien encima de mi cabeza. En pleno permiso de maternidad de mi segundo hijo me llamaron para hacerme una buena oferta profesional. La rechacé sin dudarlo, porque hubiera supuesto muchas mas responsabilidades y me hubiera exigido mucho más tiempo, algo que no me apetecía con el pequeño de cuatro meses. Pero cuando estaba agradeciendo el ofrecimiento, notaba como yo misma me agarraba con las dos manos al techo de cristal y me golpeaba con él la cabeza. Clon, clon clon estuve escuchando durante varias semanas.

10 comentarios:

  1. Qué cierto es! Sin embargo, no será una utopía? Yo siento que ya he renunciado a llegar "lejos" en mi carrera y sólo tengo 1 hijo...Pero es que ya no quiero viajar, ni estar disponible cualquier día a cualquier hora. Quiero tener tiempo para estar con mi hijo. Entonces...¿Cómo lo hago? Hoy por hoy aqui, tal como está todo "montado" y la mentalidad que tenemos de echar horas y horas en el trabajo, creo que no es posible compatibilizarlo. Tanto prepararse para, al final, tener que elegir, y sentir a veces que no estoy 100% ni a una cosa, ni a la otra...

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  2. ¿Te acuerdas de Isabel Tocino? Era madre de familia numerosa, y llegó a ministra. Una ex-profesora mía ahora es decana de esa facultad, y tiene 6 hijos. Quiero decir, que por lo visto, sí se puede ascender con tres o más hijos.
    Esta sociedad tan progre te programa hasta el número de hijos que puedes tener. Cuando estás de novio, te preguntan cuando te casas. Cuando te casas, que cuando vas a por el niño. Cuando tienes el primero, que 'a por la parejita'. Cuando tienes dos, pueden pasar dos cosas: si son dos del mismo sexo, te dicen 'que, ¿ahora, por la niña/o?; y si ya tienes la pareja te dicen 'Ahora te plantas, ¿no?'.
    Yo pienso que la vida personal y la familiar debieran ser cosas distintas, pero es verdad que, al menos a mí, el hecho de tener hijos compromete mi actividad laboral. Cuando no tengo tutorías (por supuesto en horario laboral, que las maestras tienen una hora a la semana para los padres), tengo pediatra, cuando no, el pequeño tiene que ir al alergólogo. O al mayor hay que comprarle no-sé-qué material para mañana mismo, y si no me escapo a la hora del café me cierran la tienda.... Y así muchas. Porque mi marido es autónomo, y compartimos responsabilidad. Pero aún así me toca faltar en el trabajo en muchas ocasiones. ¿Soy la única?

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  3. Yo tengo un puesto de responsabilidad media y con un hijo lo estoy llevando mas o menos pero llega el segundo y creo que voy a necesitar una reducción de jornada y me da miedo cómo me pueda afectar.
    No puedo exprimir mas mi jornada laboral, me planto en la silla a las 9 y me levanto a las 6 despues de haber usado media hora para comer, el día me cunde mucho pero por supuesto no puedo hacer horas extras como compañeros mios que se quedan hasta tarde, tengo que estar con mi hijo!!

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  4. Tras mi baja maternal, cuando ya me encontraba trabajando recibí una buena oferta de trabajo. El perfil que buscaban era para cubrir un puesto de Dirección y pensaban que yo era la persona adecuada. Por supuesto, en la entrevista con el "cazatalentos", le indiqué que era la mejor para el puesto, que además trabajaba rápido y aprendía mucho más y que tenía una vida muy equilibrada tanto en lo profesional como en lo personal porque acababa de ser madre y eso me llenaba de alegría.................error el mío........el Director General de la super multinacional se puso en contacto personal conmigo para anunciarme, que tras el proceso de selección, yo era la mejor candidata y que mi futuro sería prometedor....pero que, como tenía una hija entendía que me importaba más mi vida personal que la profesional y eso, les suponía un problema.......Luego hablan de libertad. Señor Director General, soy la mejor profesional el tiempo que trabajo y soy la mejor madre del mundo, por no decir la mejor esposa y amiga, espero que encuentren a un hombre amargado, separado o divorciado que no sepa lo es la vida ni el cuidado de los hijos.

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  5. ay, todo esto sigue ocurriendo, yo afortunadamente trabajo a tiempo parcial, seis horas al día, desde antes de ser madre, así que yo ya renuncié a mi futuro de super ejecutiva, pero es que ser super ejecutiva me revolvía las tripas incluso sin tener hijos, a mí me gusta tener tiempo para mí -no sólo para mi hijo, sino para mí- poder leer un periódico tranquila mientras como o hacer deporte o charla con una amiga y una cervecita... renuncié a un super curro hace tres años -antes de mi primer hijo- porque, aunque me pagaban el doble que donde estaba -y estoy- me iba a suponer mucha más responsabilidad y muchísimas más horas, y no, eso no es lo que yo quería para mí... y uff, estuve muy nerviosa hasta que llamé al seleccionador y le dije que NO quería ese trabajo, a partir de tomar la decisión la vida me volvió a sonreír... así que no sé, es verdad que todo está montado para que no tengas vida propia compatible con un alto cargo, pero al mismo tiempo hay más hombres que mujeres que eligen su carrera profesional por delante de su vida personal... y no sólo tiene que ver con hijos... por otro lado, tengo una amiga que con 39 años es magistrado y tiene cuatro hijos, vale que se cogió excedencias de un año al nacer dos de ellos, pero aún así ya es magistrado, y tengo otra que con tres hijos tiene un puesto de bastante responsabilidad en la Comisión Europea, y ésta nunca ha dejado de trabajar, claro que en ambos casos son cargos públicos, que siempre te dejan respirar más que la empresa privada... Así que para mí hay dos preguntas: puedo? la primera, y quiero? la segunda

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  6. Leerles me reconforta el corazón. Saber que no soy la única que no quiere pasar las 10 o 12 horas del día que tienen luz solar sentada en una oficina detrás de una computadora. Yo sueño con trabajar 5 o 6 horas al día, llegar a casa y esperar a mis hijos cuando llegan de la escuela. Leer el periódico mientras almuerzo, hacer ejercicio sin tener que estar mirando el reloj porque si me tardo 5 minutos en la parte de la relajación, voy a llegar 5 minutos tarde al trabajo.... Ayudarles a hacer sus tareas, y luego poder llevarlos a comer por la tarde una hamburguesa a Mc Donalds, o simplemente, perezear en casa con ellos sin estar en un continuo corre corre como el que vivo ahorita....

    Pero en lugar de eso, escucho un jefe que me dice que para enfrentar la crisis actual, así como mis compañeros varones ( pobrecitos, que también desearían llegar temprano a casa y estar con sus esposas y sus hijos ), las mujeres, y en especial las madres, tenemos también que cubrir el trabajo con horas extra, pues no somos las únicas que tenemos responsabilidades familiares...Y en mis adentros, me revuelve la cólera, de sólo pensar que él y todos mis demás compañeros varones, llegan a casa cuando sus esposas les tienen la comidita lista, los hijos en pijamas, y la casa arreglada, mientras yo ( y la mayoría de mis compañeras madres ), tenemos que llegar del trabajo a cumplir con la doble jornada, pues nos espera una familia hambrienta, tareas por revisar, hijos por acostar, meriendas por preparar...Y ésto sin contar las citas con el pediatra, la terapista, el dentista, etc, etc...y todo éso fuera de horario de trabajo.

    No es justo. Nunca será igual pedirle a una madre que cumpla horas extras, que a un padre, sobre todo si tiene a su esposa en casa. Desde ese punto de vista, nunca existirá igualdad de género. Las madres deberíamos recibir un trato especial en el trabajo....será mucho pedir?

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  7. Soy funcionaria y en la Administración el techo de cristal está bien claro. Si el máximo nivel es el 30, a partir del 26 no es posible solicitar reducción de jornada. O sea, las madres altamente cualificadas que han llegado por ejemplo a un nivel 28 por méritos propios, se ven obligadas a bajar de escalón si quieren reducir jornada. Y la pérdida es definitiva, ya que una vez perdido el puesto no se puede recuperar así como así. Lo malo es que ellos nunca tienen problemas.

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  8. Siempre he pensado que la vida familiar y la laboral no son compatibles, y estoy de acuerdo con las dos preguntas,¿puedo?,¿quiero?; una hermana se planteó si podía y quería tener hijos, con su profesión, imposible, y no los tuvo; yo por el contrario me hice las mismas preguntas y los tuve,dos pero renunciando para siempre al mundo del trabajo, fuera de casa, y dedicando las 24 horas a mis hijos, tenía mi S.L. particular. Ahora que han crecido y me he quedado sola he retomado lo que dejé y os aseguro que no tengo ni las ganas ni la fuerza que tenía con 20 años.
    Creo que si se tiene la oportunidad de avanzar en tu profesión no se debe dejar pasar la oportunidad, los hijos están ahí y seguirán estando en un futuro, pero eso sí, cuando esteis con ellos, estar con ellos al 200*100, igual que haceis en el trabajo, darlo todo.
    Si el hombre puede la mujer también.
    Y por favor nunca, nunca penseis que por ser mujer eres ni menos, ni peor.

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  9. Claro que el techo de cristal en nuestra carrera profesional existe, pero somos nosotras las que lo ponemos, algunas más bajito y nos pegamos golpes contra él continuamente y otras más alto, casi que no molesta. Yo soy consciente de que por mis tres hijos y por el cuarto que está en camino estoy renunciando a un ascenso profesional. Lo asumo y no me importa. Me he perdido cursos, congresos y mi labor investigadora por ir a buscar a mis niños a la parada, por desayunar con ellos por la mañana, por verles bajar y subir los toboganes, por acompañarles a la piscina... Por supuesto que si no era yo podría haberlo hecho otra persona, pero he querido y quiero seguir siendo yo. Así que, aunque de vez en cuando me pegue golpetazos, tengo bien claro que el techo ese de cristal que, por supuesto que existe, lo he creado yo. No culpo a nadie por ello.

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  10. creo que Naia es un buen ejemplo del quiero?

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