viernes, 13 de febrero de 2009

Un par de aclaraciones sobre el rol de madre

Es cierto que cuando una tiene hijos, al asumir ese nuevo papel, se desdibuja la personalidad, como si pasaras a formar una nueva entidad junto con tu bebé. Pero por mucho que el embarazo, esa peculiar situación fisiológica, obligue durante nueve meses a la madre a estar fusionada a su bebé, situación que luego se prolonga con la lactancia, ambos siguen siendo, y así serán de nuevo tras el parto, o tras el destete, dos seres humanos completamente independientes, dotados cada uno de su propia entidad. Por eso hay dos cosas que yo siempre he tratado de dejar bien claras a mi pareja y a mi entorno para evitar equívocos y malentendidos:
1- Regalarle algo a mi hijo no es hacerme un regalo a mí. Y me enfureceré si por mi cumpleaños, o por Reyes, o por algún aniversario de algo, me ‘sorprenden’ con algo para la criatura.
2- A mí sólo me llaman mamá mis hijos, es decir las criaturas paridas por mí. Nadie más. En algunas familias, supongo que por eso de la economía lingüística o para simplificar los roles, los padres llaman mamá a sus parejas y éstas, papá a sus hombres. Lo respeto, pero me horroriza. Ya bastante se resiente la relación de pareja con esto de la procreación como para encima irte a la cama con alguien que te llama mamá.

1 comentario:

  1. Hola Isabel!! Soy una madre que te acaba de descubrir, y debo decirte que me identifico contigo y con tus sentimientos. Yo tengo (tenemos, que el padre tambien cuenta) 2 hijos, de 4 años y 20 meses, y en dos meses nacerá la tercera. Ya ves, no eres tú la única enajenada, y yo tampoco sé muy bien cómo hemos llegado a esta barriguda situación.
    Sobre esta entrada, decirte que estoy de acuerdo al 100% con el punto 1; de hecho, hay serias amenazas sobre su incumplimiento, y de momento funcionan.
    Pero con el punto 2... Estaba (estábamos) de acuerdo. A mí me llaman "mamá" mis hijos, no el resto del mundo, y yo "papá" llamo a mi idem. Todo iba bien, funcionaba, hasta que, primero el niño, y ahora la arpía (que sólo "habla" para lanzar dardos envenenados) empezaron a llamar a su padre "Ca" (como yo suelo llamarle en casa), y a mi "Yai". Y ah, no! Eso si que no!! Yo no he pasado 2 embarazos (que supusieron 18 kilos más sobre mi 1,56 m) y 2 partos (que sólo yo sé cómo fueron REALMENTE)para que se dirijan a mi como si fuera su vecina, o la frutera, o vete tú a saber. Así que, mal que me pese, cuando la maldad de mis hijos aflora (los 2 saben que no soporto que me llamen por mi nombre de pila), me toca dirigirme a mi pareja como "papá", y más le vale a él que haga los mismo; porque, a pesar del desgaste neuronal, y el hecho de que en este momento esté hiper-hormonada, mi venganza (a veces necesito que esa palabra venga a mi mente), hacia los 3, puede llegar en cualquier momento. Pero claro, ni que decir tiene que ni venganza, ni leches puñeteras; lo único que provoco es que miren con cara de estar pensando: "pobre pirada, necesita vacaciones", y en su lugar dicen a coro: "Yai, ven que te damos un mimo".
    Pero, como te decía, estar, por supuesto, estoy totalmente de acuerdo contigo.
    Un saludo!!

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