lunes, 23 de febrero de 2009

¿Cómo y cuándo se quita el chupete?

Mi hijo pequeño sigue siendo un chupeteadicto empedernido a sus 17 kilos y casi dos años y medio. Y, como además aparenta mucho más porque está enorme, en los últimos días han sido varias las personas que me han insinuado que es demasiado grande para seguir usándolo, de esa manera tan sútil que tiene la gente en este país de sugerirte qué es lo que deberías hacer con tu hijo ("ya va siendo hora de que le quites el chupete, no?").
La única vez que lo hemos intentado fue en verano pasado, cuando se nos perdió el único que habíamos llevado de vacaciones y pensamos que quizás, oh, cosas de la providencia, era el momento adecuado de quitarle el hábito. Ja. Por la mañana no fue tan duro porque al fin y al cabo estábamos en la playa. En el coche se puso un poco nervioso, pero claro, estaba un poco cansado y además tenía hambre, y con un poco de pan (media barra, en realidad se acabó comiendo) pues se fue entreteniendo. Comer, comió bien, ahí no pintaba nada el chupete. El problema empezó en realidad después de comer, a la hora de la siesta, que normalmente duerme como un bendito, extenuado, y eso nos permite a nosotros (aleluya) comer tranquilos e incluso si nos damos prisa a echarnos una siesta también, breve pero intensamente reparadora. Aquel día, fatalidades del destino, habíamos decidido no comer en casa, sino en un chiringuito para así aprovechar más el día de playa. Yo confiaba, y así se lo aseguré a mi marido cuando le convencí de que nos quedáramos a comer ahí, que él se dormiría nada más terminar su puré y nos dejaría comer a nosotros tranquilos. Pero cuando vio que nos traían nuestra comida comenzó a chillar para que lo soltáramos (lo que hay que hacer de inmediato porque sino vuelca la silla, lo que me llevaría a iniciar un debate sobre la seguridad de los cochecitos pero ese es otro tema para otra ocasión). La comida fue una pesadilla, con el niño chillando y saltando por las mesas. El café lo tomamos ya de pie en la puerta, para mover la silla frenéticamente. Ahí fue cuando mi marido dijo por primera vez lo de vaya idea genial que has tenido. Volvimos a la playa por la tarde y el enano estaba ya tan cansado que no quería casi ni bañarse. Cuando por fin lo montamos en el coche para volver al apartamento, ahí cayó rendido nada más arrancar el motor y por fin respiramos aliviados. Mi marido sugirió que paráramos en una farmacia para comprar un chupete, pero yo, segundo gran error del día, le respondí, que no hacía falta, mira lo bien que se ha quedado dormido sin nada, además, yo creo que ya hemos pasado lo más difícil, le dije sin sospechar lo que se avecinaba. La cosa empezó a complicarse de nuevo tras la cena. Durante tres horas tratamos de que se durmiera paseando con él dentro de la casa, fuera de la casa, en torno al complejo de apartamentos, por la carretera de piedras, sin lograr que cerrara los ojos ni una fracción de segundo. Sería ya casi medianoche cuando con un hilo de voz le pregunté a mi marido que si habría abierta alguna farmacia en el pueblo. No entendí bien si me respondió que ya no, que no iba a ir o que no hacía falta, porque en ese momento justamente la fiera empezaba a dormirse. Lo acostamos rápidamente y nos fuimos a dormir convencidos de que ya había pasado lo peor. Acababa de cerrar los ojos cuando se puso a llorar de nuevo. Con frecuencia por la noche llora en sueños, pero se calma enseguida poniéndole el chupete. ¿Y ahora qué?, me pregunté yo esa vez, y las otras 12 o 14 que lloró esa noche me tocó calmarlo tumbándome con él en la cama, agarrándole la mano y acariciándole una oreja. Huelga decir que a la mañana siguiente, en cuanto abrió la farmacia ahí estaba yo. Compré dos chupetes -para tener uno de recambio- y sendas cadenas para agarrarlos a la ropa y que no se volvieran a perder. Y me temo que hoy el recuerdo de esas difíciles horas, en las que estuvo en juego mi matrimonio, aún está demasiado fresco como para pensar de nuevo en afrontar la vida sin chupete. La verdad que no tengo valor; soy una cobarde, lo reconozco.

13 comentarios:

  1. el mío tiene 10 meses y ya mi marido empieza a protestar de que porqué le pongo el chupete todo el rato, yo le digo que poniéndole el chupete calma su ansiedad, pero en realidad calma la mía, no hay chupetes para adultos sin forma de cigarrillo y sin nicotina dentro?

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  2. A mi sobrino le pasaba igual, y un día (después de ir espaciando su uso y limitándolo a dormir y berrinches gordos) fue él el que acabó pasando el chupete. A no ser que provoque algún problema en los dientes, hay que olvidarse de la "edad para dejarlo" y sobre todo de los comentarios de terceros, porque está claro que todo eso es subjetivo. Cada niño lleva su ritmo...

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  3. La solución que yo encontré con mi hijo fue la mar de efectiva, los Reyes,siempre Magos,le dejaban juguetes pero se llevaban el chupete, llamalo chantaje o dime que soy mala persona pero funciono a las mil maravillas, él solo lo dejó en los zapatitos, tierno...a que sí

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  4. Pues sí, me ha encantado esa solución, deberías patentarla. Pero sólo le encuentro un problema: que aún quedan diez meses para Reyes!!!!!! gracias de todas maneras.

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  5. Si mi experiencia os sirve mis 2 hijos y mis 2 sobrinos eran "chupeteadictos", con esto quiero decir que lo hemos probado 4 veces con gran éxito y no cuesta tanto como yo me había pensado, un par de dias.
    Cuando los niños entienden que se quieren hacer mayores a los 2 años y medio aproximadamente, se les va mentalizando que cuando se hacen mayores los chupetes se hacen pequeños. Llega un día en que coges unas tijeras y cortas la punta a todos los chupetes (sin olvidar ninguno), y les montas una fiestecita, "mira te has hecho mayor" a los niños les hace muchísima ilusión, enseñan el chupete todos contentos a familiares, amigos, en el cole... Luego llega la hora de la verdad cuando se van a la cama, pero como todavía les queda algo de chupete pueden meterse con el y sacarle algo de gustito. Luego sucede, que como no les gusta los tiran directamente y se acabó (lo más habitual), o que se lo quedan aunque esté cortado. Si se lo quedan a los pocos días se repite la operación y se dá un nuevo corte, y otra fiestecita.
    Esto me lo recomendó una psicologa, me parece bastante más satisfactorio para los niños que lo de los reyes. Y sinceramente, pensé que iba a ser un trauma total y berrinches a tope y no costó nada...
    Ya me contareis si lo poneis en práctica.

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  6. En mi caso lo único que hicimos fué convencerlo con la llegada de su hermanito, los bebes usan chupete, los niños grandes no, ese mismo día dejó el chupete, con el segundo fué mas facil, nunca lo quiso, se lo poníamos y el lo tiraba desde el primer mes

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  7. yo se lo quité a la vez a mis dos hijas de 4 y 3 años el 25 de diciembre del año pasado. La verdad, fue una decisión arriesgada, pero si se lo quitaba a una se lo tenía que quitar a la otra. Además, una aparte del chupete, se metía en la cama con 4 o 5 tetinas de biberón, a sobarlas; y la otra, con un pañuelo. Corté con todo a lo bestia. La solución: papá noel vino, se llevó los tetes y les dejó el avión de los lunis. La primera noche (la del 25) aún preguntaban por él, pero yo siempre les razonaba: se lo ha llevado papá noel, ya sabéis, os ha dejado el avión de los lunnis. El caso es que he tenido suerte porque no me han montado muchos pollos. Incluso ven el chupete de su hermano pequeño, que en la época tenía 1 año, y nada. Ahora es de bebés lo del tete.

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  8. Eres genial, me encanta con el realismo que cuentas las cosas, yo soy una adicta a tu blog, y fui chupeteadicta hasta los 4 años, con lo que ese tema no me preocupa mucho, que la gente diga lo que diga, pero ese "tapón mágico" no se lo pienso quitar hasta que él no quiera que luego por las noches la que se levanta soy yo!!!

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  9. no se que hacer mi hija tiene 13 meses y yo ya quiero quitarle el chupete pero creo que va hacer terrible porque ella ala edad que tiene y todavia no duerme toda la noche e intentado de todo para que duerma toda la noche y quitarle ese chupete pero nada me funciona que hacer...............

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  10. Hola a tod@s, yo estoy empezando ahora a kitarselo y no me kejo, parece ke va bien pero kiero comentaros ke noo hay ke temerle a los berrinxes ni a las veces ke nos tengamos ke levantar de la cama si eso va a evitar ke a nuestros hijos se les deforme la boca por el dixoso petito!! (asi es como lo llama mi peke de 23 meses) Animo y pensemos en el bien de ellos no en el nuestro.

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  11. A mi hija de 27 meses se lo he quitado hace unas dos semanas. Un día me contó la historia de que la luna Catalina se había llevado el chupete, yo no se lo había quitado pero aproveché y la eché a dormir si él. No fue mal pero a partir de ese día ya no ha dormido siesta. Así que a puntito he estado de ponérselo otra vez. Se pasa horas saltando en mi cama, en el sofá, ... Y la verdad es que ese ratito de después de comer a mí me venía genial para hacer las cosas de la casa. Voy a esperar unos días y si no duerme me temo que la tendré que sacar un poco más tarde de la guarde...

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  12. Mi hija tiene 19 meses recién cumplidos, y hace 5 días le dije que su muñequito (con el que ella duerme) se lo había comido. La verdad es que se lo ha tomado bastante bien y no me ha costado nada convencerla. A veces pregunta por el y le digo que esta en la barriguita de "Duduncho" (su muñeco). La primera siesta le costo un poco dormirse pero nada mas. Para mi ha sido super fácil.

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  13. Mi niña tiene 21 meses,le salieron unas llagas en la lengua tipo víricas y estubo un par de dias sin querer el chupete,aprovechando la circunstancia ya no se lo volví a dar,cuando las llagas se curaron empezó a pedirlo pero yo le dije q se lo había llevado un guaguau y parece q ha funcionado,cierto es q por las noches le cuesta un poquito quedarse dormida y lo pide mucho pero supongo q será cuestión de unos dias....

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