Mi hijo pequeño sigue siendo un chupeteadicto empedernido a sus 17 kilos y casi dos años y medio. Y, como además aparenta mucho más porque está enorme, en los últimos días han sido varias las personas que me han insinuado que es demasiado grande para seguir usándolo, de esa manera tan sútil que tiene la gente en este país de sugerirte qué es lo que deberías hacer con tu hijo ("ya va siendo hora de que le quites el chupete, no?").
La única vez que lo hemos intentado fue en verano pasado, cuando se nos perdió el único que habíamos llevado de vacaciones y pensamos que quizás, oh, cosas de la providencia, era el momento adecuado de quitarle el hábito. Ja. Por la mañana no fue tan duro porque al fin y al cabo estábamos en la playa. En el coche se puso un poco nervioso, pero claro, estaba un poco cansado y además tenía hambre, y con un poco de pan (media barra, en realidad se acabó comiendo) pues se fue entreteniendo. Comer, comió bien, ahí no pintaba nada el chupete. El problema empezó en realidad después de comer, a la hora de la siesta, que normalmente duerme como un bendito, extenuado, y eso nos permite a nosotros (aleluya) comer tranquilos e incluso si nos damos prisa a echarnos una siesta también, breve pero intensamente reparadora. Aquel día, fatalidades del destino, habíamos decidido no comer en casa, sino en un chiringuito para así aprovechar más el día de playa. Yo confiaba, y así se lo aseguré a mi marido cuando le convencí de que nos quedáramos a comer ahí, que él se dormiría nada más terminar su puré y nos dejaría comer a nosotros tranquilos. Pero cuando vio que nos traían nuestra comida comenzó a chillar para que lo soltáramos (lo que hay que hacer de inmediato porque sino vuelca la silla, lo que me llevaría a iniciar un debate sobre la seguridad de los cochecitos pero ese es otro tema para otra ocasión). La comida fue una pesadilla, con el niño chillando y saltando por las mesas. El café lo tomamos ya de pie en la puerta, para mover la silla frenéticamente. Ahí fue cuando mi marido dijo por primera vez lo de vaya idea genial que has tenido. Volvimos a la playa por la tarde y el enano estaba ya tan cansado que no quería casi ni bañarse. Cuando por fin lo montamos en el coche para volver al apartamento, ahí cayó rendido nada más arrancar el motor y por fin respiramos aliviados. Mi marido sugirió que paráramos en una farmacia para comprar un chupete, pero yo, segundo gran error del día, le respondí, que no hacía falta, mira lo bien que se ha quedado dormido sin nada, además, yo creo que ya hemos pasado lo más difícil, le dije sin sospechar lo que se avecinaba. La cosa empezó a complicarse de nuevo tras la cena. Durante tres horas tratamos de que se durmiera paseando con él dentro de la casa, fuera de la casa, en torno al complejo de apartamentos, por la carretera de piedras, sin lograr que cerrara los ojos ni una fracción de segundo. Sería ya casi medianoche cuando con un hilo de voz le pregunté a mi marido que si habría abierta alguna farmacia en el pueblo. No entendí bien si me respondió que ya no, que no iba a ir o que no hacía falta, porque en ese momento justamente la fiera empezaba a dormirse. Lo acostamos rápidamente y nos fuimos a dormir convencidos de que ya había pasado lo peor. Acababa de cerrar los ojos cuando se puso a llorar de nuevo. Con frecuencia por la noche llora en sueños, pero se calma enseguida poniéndole el chupete. ¿Y ahora qué?, me pregunté yo esa vez, y las otras 12 o 14 que lloró esa noche me tocó calmarlo tumbándome con él en la cama, agarrándole la mano y acariciándole una oreja. Huelga decir que a la mañana siguiente, en cuanto abrió la farmacia ahí estaba yo. Compré dos chupetes -para tener uno de recambio- y sendas cadenas para agarrarlos a la ropa y que no se volvieran a perder. Y me temo que hoy el recuerdo de esas difíciles horas, en las que estuvo en juego mi matrimonio, aún está demasiado fresco como para pensar de nuevo en afrontar la vida sin chupete. La verdad que no tengo valor; soy una cobarde, lo reconozco.
lunes 23 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)






13 comentarios: