miércoles, 11 de febrero de 2009

Bochorno en el metro

Entras en el vagón abarrotado, abriéndote paso entre la gente, tratando de que por lo menos no te den un codazo en la panza, y te aferras, resoplando como morsa fuera del agua, a una columna. Para no perder el equilibrio. Con la esperanza de que alguien vea tu tripa, ya ostentosamente prominente, y te ceda gentil y discretamente su sitio. En realidad te da una vergüenza horrible que te dejen sentar, e incluso muchas veces te has tapado la panza con el abrigo para que no se viera, pero a estas alturas del embarazo estás ya que no te tienes, más hoy que la ciática te está matando, que hasta te sentarías en las rodillas de un señor.
Pero hoy está todo el mundo concentradísimo en su lectura, no levantan la vista un instante, como si les fuera la vida en ello (o quizás la levantaron un segundo, te vieron y entonces sí que les va el sitio en ello). Y te aferras con más fuerza a la columna. Y resoplas, resignada, total, son sólo dos estaciones.
Y si no haces ningún movimiento, y no piensas en ello, la ciática casi ni te duele así quietecita. Y entonces ahí aparece un alma caritativa, deseosa de hacer la buena acción del día, que grita: "¿Pero es que nadie le va a dejar el sitio a esta señora embarazada?". Toda la gente levanta la mirada y busca a la señora embarazada. Y tú te quieres morir, porque eres tú, la señora embarazada.
Podía haber dicho la embarazada, sin más, pero no, te has convertido en una señora embarazada. Y quieres decir que no, que no estás embarazada, que tienes problemas de digestión. O que eres una experta en levitación y estás practicando un método de evasión del cuerpo. Que no hace falta que te dejen el sitio, que no sientes la gravedad, que en realidad, casi flotas. Que estás haciendo penitencia, que es una promesa que has hecho, recorrerte la red de metro de Madrid de pie, sin sentarte.
Pero todo el vagón te mira, como un tribunal de la inquisición, hasta que un señor con cara de 'maldita sea la gracia' se levanta y tú, en el fondo, estás deseando sentarte porque no te tienes de pie y la ciática te está matando y además el metro se acaba de parar entre dos estaciones. Y vas y te sientas con cara de 'tierra trágame'. Y le das las gracias a la señora caritativa, que sonríe ufana, y al señor que se levanta, aunque ganas te dan de pedirle perdón por haberte embarazado, vaya ocurrencia.

4 comentarios:

  1. Qué descripción tan feheciente del maravilloso YOVOYALOMIO que impera en Madrid... Me he recordado perfectamente en el metro en mi embarazo, qué sofocos, Dios mío. Ver cómo se hacen los locos con los periódicos es increíble, la desfachatez y egoísmo de la gente es tan grande como el sonrojo que nos provoca que al final nos cedan el asiento... Animo, que ya te queda menos...

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  2. Bueno, en mi país la gente todavía tiene un poco de deferencia con las embarazadas. En Costa Rica, si bien, muchos hombres se hacen "los locos" ante una mujer de pie en un bus, por lo general no falta quién le ceda el campo a una embarazada. Y más bien para nosotras cuando estamos en ese período, lo sentimos como un gesto que nos recuerda lo especial que somos porque cargamos una criatura en el vientre. Aquí estar embarazada significa que te sirvan más en tu plato, que no tengas que hacer filas en casi ninguna parte, que te sedan el espacio, etc. Yo he de confesar que esa parte de mis embarazos sí la extraño...

    Marissia

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  3. Pues has tenido suerte.......... por que yo estoy de casi 38 semanas y en todo el embarazo solo me han cedido el sitio UNA vez. Eso si, en el super cuando pueden se me cuelan. Y ayer que fui al banco, habia una cola de 5 o 6 personas, pues bien, el ultimo señor que estaba sentado en una silla, cuando me acerque a ponerme la ultima en la cola, va y me grita: ehhhhhhhhhhh que yo soy el ultimo. Y nada yo le conteste: si, si señor si ya lo he visto......

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  4. La ventaja de vivir en una cuidad pequeña es que cuando nadie te cede el sitio en el bus ,como me ocurrió a mí, no vuelves a cogerlo por el cabreo de ver la mala o nula educación de la gente y decides que es mejor,para el bebé y para tí,ir andando a todas partes.La naturaleza,o la ciencia ficción,debía embarazar a todos y cada uno,una vez en la vida,para que sintieran en su piel cómo te sientes,sobre todo al final del embarazo.
    Me gustaría desearte una horita corta cuando llegue el momento.
    Desde que te descubrí te sigo a diario, estás en mis favoritos...;)

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