viernes 30 de enero de 2009
Trona de última generación
Cuando nació mi hijo pequeño, mis compañeros de trabajo me regalaron una trona de diseño de una prestigiosa y modernísima marca noruega. En realidad es una silla –en teoría involcable, pero sólo en teoría- sin esa especie de bandeja delantera, porque la idea es que el niño desde temprana edad se siente a la mesa de los mayores, para favorecer su integración y su interacción con el resto de la familia. Eso es lo que dice el folleto, en el que se ve a unos niños rubios monísimos y sonrientes. No sé si los noruegos, tan avanzados y progresistas ellos, por interacción entienden tirarse encima el mantel con la sopa y la ensalada de toda la familia, o meter la mano en la fuente de pasta. En ese caso, es un éxito. Voy a escribir a la casa fabricante a comentárselo y de paso a decirles que tienen que perfeccionar el modelo porque mi hijo ha logrado volcarla él solito, sin ayuda de nadie.
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