lunes 12 de enero de 2009
Toca comprar zapatos
Aprovechando las rebajas, hoy vamos a comprar zapatos. Para el mayor, que destroza un par de zapatos al mes ( y dos de pantalones). Así que nos echaremos a las calles, de zapatería en zapatería, en busca de La Bota Más Resistente. Hemos probado todas las marcas (que no voy a mencionar aquí porque no estoy dispuesta a hacerles publicidad gratuita) desde las clásicas de toda la vida, incluida una con nombre de animal peludo, hasta otras con nombres de reminiscencias eslavas que suenan a prueba de todo. Y sin éxito. Ninguna bota ha sobrevivido a un invierno en sus pies. Ninguna ha llegado a la primavera, ni siquiera a febrero, ni a las rebajas de enero. En menos de cuatro meses a todas les ha hecho un agujero adelante. No un agujerito cualquiera, sino un verdadero boquete por el que asoman los dedos. Las dependientas me miran como si estuviera loca cuando les pido una bota más resistente, me aseguran que ese modelo concreto que tienen en la mano es “imposible que lo rompa”. No saben ellas que con mi hijo no existe la palabra imposible. Lanzo desde aquí un llamamiento a los fabricantes de zapatos infantiles, sector rentable donde los haya: ¿no podrían fabricar algún modelo con puntera metálica, al estilo de las botas militares?
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