miércoles, 31 de diciembre de 2008

¡Feliz 2009!

En estas fechas por donde quieras que mires te encuentras con vestidos de fiesta, en los escaparates, las revistas, en la tele... Me ha parecido ver que se impone un estilo austero, sin muchas florituras, normal en tiempos de crisis, pero la verdad es que no me he fijado mucho porque para mí tienen el mismo interés que un traje de astronauta. Hay tantas posibilidades de que salga de fiesta esta noche como de que embarque en un vuelo no tripulado a Marte.
En cualquier caso, con cotillón o sin él, ¡feliz Año Nuevo!

martes, 23 de diciembre de 2008

Los Reyes son los padres

Ayer mi hijo mayor, seis años cumplidos hace tan sólo un mes y medio, se puso a escribir con mucho empeño su carta a los Reyes Magos. Es el primer año que logra escribirla él solito y se puso a ello muy aplicado. Pero no iba ni por la segunda línea cuando me espetó a traición sin levantar la vista del papel: “De todas maneras, yo ya sé que los Reyes Magos no traen los regalos, que los traen los padres”. Me pilló tan de sorpresa (repito, tiene sólo seis años recién cumplidos) que no supe ni qué responderle, no me esperaba que me viniera tan pronto con esto, y sólo atiné a responderle, sin sonar muy convincente: “Sí, bueno, algunos regalos los traemos los padres, porque los reyes no tienen tiempo de comprarlos todos...”. La verdad es que el tío en ningún momento dijo que no existieran los Reyes, eso se guardó muy mucho de decirlo, por si acaso, que nunca se sabe. Eso no descarta que él siga creyendo en los Reyes Magos porque la mente de los niños se rige, afortunados ellos, por una lógica distinta de la nuestra. Como me dijo una vez una sobrina mía cuando le pregunté qué le había pedido a Papa Noel: "¿Pero tú que te crees que soy tonta? Yo ya sé muy bien que Papa Noel no existe y que los únicos de verdad son los Reyes Magos"
Pero en cualquier caso, lo que me quedó claro es que una no está preparada para asumir que sus hijos van creciendo, se hacen mayores, dejan de creer en los Reyes... ¿No hay algún curso que te prepare para esto?

jueves, 18 de diciembre de 2008

Madre a tiempo completo

Me he tomado el día libre para recrear la ilusión de ser una madre a tiempo completo. Por un día. He vestido con calma a los niños, después de desayunar con calma, todo sin correr. Los he llevado a sus respectivos coles. Sin correr, primero a uno y luego a otro. He vuelto a casa a recoger un poco. Y he ido al cole del mayor a ver la función de Navidad. Todos los de su clase enfundados en túnicas plateadas (por obra y gracia, en nuestro caso, de la abuela misericordiosa), parecían la versión infantil de Abba pero estaban monísimos todos y me he emocionado al oirles cantar (todos los años lloro de la emoción en la función de Navidad, pero esto es lo normal, si algún corazón de pedernal no se emociona que vaya a revisión). Luego he ido a la escuela del pequeño a un taller de postales de Navidad. El enano se ha emocionado al verme aparecer en su clase, se ha abalanzado sobre mí y no me ha soltado un segundo. Sólo para agarrar un pincel con todos sus dedotes y pintar de verde todo lo que se ponía por delante, incluidos los pantalones de su madre. Luego de purpurina, y de estrellitas de colores. Nos hemos convertido prácticamente en árboles de navidad andantes. La postal también quedó bonita. Muy espontánea. Luego le he dejado, amagando un pucherito, que continuara su jornada escolar y yo he seguido mi periplo de madre a tiempo completo. He ido a hacer una compra grande, porque estamos en el límite del desabastecimiento, y llevada por el espíritu navideño me he dejado una fortuna en turrones y panetones. He regresado a casa feliz y satisfecha a esperar que me trajeran el pedido. Y mientras llegaba la hora de recoger a los niños, he hecho galletas de navidad. A las cinco he ido a buscar a los enanos, hemos merendado juntos y he ayudado con calma al mayor a hacer sus deberes y luego hemos leído un libro. Ahora les voy a bañar y les voy a dejar con todos los juguetes que quieran dentro de la bañera.
Un día perfecto de mamá a tiempo completo. Y la verdad que no ha estado nada mal. Prefiero no ponerme a pensar si me haría feliz serlo todos los días.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Pon una -itis en tu vida

Había una época, aunque cueste recordarla, en que la conversación giraba sobre libros, sobre películas, bares y hasta discotecas, que si en que bar pinchan mejor música, cual es el mejor para cerrar la noche, o dónde se puede tomar una copa después de las tres de la mañana un día de diario; ya sé que ahora parece muy lejano pero esos temas ocuparon una vez nuestras conversaciones, que nadie lo niegue.
Pues bien, esos asuntos han dado paso a otro igualmente variado y que da también mucho juego en la vida social: el imperio de la -itis. Que si mi niño tiene otitis, pues el mio gastroenteritis, y ya pasó la faringitis... Yo llevo tres semanas sumida en una sucesión de - itis varias y todavía no veo la luz al final del túnel: el pequeño ha ido enlazando sin piedad gastroenteritis con faringitis y ya para rematar gengivitis (que es lo peor que le puede ocurrir a un tragón). Tres semanas sin dormir ni vivir. Pero eso sí, con mucho tema de conversación, porque hoy en día si no tienes una -itis en tu vida no tienes de qué hablar. Ayer mismo me arrastré a la farmacia a comprar una pomada para las encías sangrantes del enano, y ¿quíen creeis que me aconsejó sobre cómo usarla? la mismísima belén esteban me contó cómo se la da ella con el dedo a su hija y cómo le curaba ella la gengivitis. Así que me volví tan contenta a mi casa, como si me hubiera ocurrido algo emocionante. Decididamente, mi vida es muy aburrida últimamente.
Y a todo esto, hoy estoy en casa fastidiada con sinusitis. Y pensar que aún nos queda la otitis, la cistitis, la gastritis...

domingo, 14 de diciembre de 2008

Martes Azucena

La prensa, siempre tan atenta a detectar las últimas tendencias sociales, publica hoy un reportaje sobre los nombres más extravagantes que los famosos dieron a sus hijos en este 2008 que termina. Me lo he leido con mucha atención por si me inspiraba -seguimos sin novedad sobre el tema, informaré cuando tengamos por lo menos una lista de favoritos-.
La verdad que hay una dura competencia para estar en el podio (sobre todo al ritmo que llevan Angelina Jolie y Brad Pitt teniendo y nombrando hijos), pero entre los destacados está el que puso Nicole Kidman a su pequeña, nacida un domingo de verano: Sunday Rose. Sunday, por el día de la semana, y Rose, por su abuela. Aunque no es de este año, también dio mucho qué hablar el Apple con el que Gwyneth Paltrow llamó a su hijita.
Es una lástima que en España sigamos tan apegados a la tradición y al santoral, porque nos perdemos este tipo de innovaciones. A mí me gustaría tener valor para llamar a mi hija, por ejemplo, Martes Azucena. O Mandarina. ¿Chirimoya tiene quizá más musicalidad?

sábado, 13 de diciembre de 2008

El traje para la función de Navidad

Llevaba varios días, casi semanas, temiéndome esto, que nos encargaran el traje para la fiesta de Navidad en el colegio. Como la fecha se echaba encima y no decían nada, comencé a acariciar, pobre ilusa, la esperanza de que como el mayor ya está en primero de primaria pues que no tuvieran que vestirse, que eso fuera ya algo sólo para los pequeños. Pero cuán equivocada estaba. Ayer llegaron las instrucciones, con boceto y todo: el próximo jueves tiene que llevar una túnica plateada, ancha, de cuello redondo, por la rodilla. Una túnica plateada con mangas anchas, de esas tipo japonesas o de mariposa, que no sé ni cómo se llaman. ¿¿¿¿¿Y de dónde saco yo una túnica plateada en cinco días?????? Porque yo no sé coser, lo reconozco sin avergonzarme. A un botón llego, como mucho a un dobladillo, pero de ahí a cortarle una túnica va un mundo y muchas, muchísimas horas de agonía aguja en mano...
Y me pregunto yo, ¿de qué van a ir vestidos con una túnica plateada? ¿De sacerdotes posmodernos? ¿Cantantes de Abba? ¿Ángeles caidos? Con eso de que en los colegios públicos no se puede caer en símbolos religiosos, cada año piensan en algo que esté relacionado con la navidad, aunque sea remotamente, pero sin ser religioso. Rizando el rizo, el hijo de una amiga mía, en otro colegio, tuvo que disfrazarse de nube unas navidades. Sí, de nube, muy navideño, que en navidades siempre llueve. Y eso sí, siempre van vestidos todos iguales para que no haya favoritismos. El mio ha ido un año de papa noel, otro de muñeco de nieve, y otro de pastor, y esa vez, como iban todos forrados de borreguito, aquello parecía una concentración de reivindicación de la trashumancia. Y este año de sacerdotes galácticos. Ahora que lo pienso, no sé si el chino de la tienda de la esquina estará al tanto, que otros años hizo el agosto con los trajes de papa noel y de zagal. Estoy por pasarle el boceto del cole a ver si aún está a tiempo de encargarlo, que dicen que los chinos trabajan muy bien bajo presión...
Pero por si acaso: Cambio traje de muñeco de nieve por túnica plateada.

jueves, 11 de diciembre de 2008

El nombre

La mayoría de las parejas tienen pensado el nombre para su bebé desde el momento incluso de la concepción -algunos incluso desde antes-. Así, en cuanto le dicen el sexo de la criatura, se lo adjudican inmediatamente, prácticamente sin dudarlo, y ya hablan de él, o de ella, con total propiedad: "Rocio nacerá en abril". "Le he comprado ya las primeras deportivas a Pablo..". E incluso, a mí esto me parece casi ciencia ficción, le hablan.:, "Eulalia, deja de dar pataditas, que estás hoy muy revuelta".
Supongo que esas prácticas van creando armonia en la familia y preparan a sus miembros para la llegada del recién nacido. Pero nosotros no lo hacemos. No porque no queramos, nada me gustaría más que tener las cosas tan claras y tanta armonía en mi vida, sino porque no logramos decidir el nombre hasta el último, ultimísimo momento. Yo soy ya de por sí indecisa y esto se me agudiza durante el embarazo, hasta el punto de que soy incapaz de tomar la menor decisión.
Al mayor le pusimos el nombre en la sala de dilatación, entre contracción y contracción, y al segundo cuando le vimos la cara (gorda e hinchada). A pesar de las circunstancias, les pusimos nombres relativamente normales e incluso bonitos, para mi gusto. Con la niña vamos por el mismo camino y eso a la gente le pone muy nerviosa. Todo el mundo nos pregunta: "¿Y cómo se va a llamar?". Y cuando le respondes que no tienes ni idea, te miran con cara de sorpresa y se ponen a sugerirte nombres. Si se te ocurre, grave error, mencionar algunos de los que estás barajando, se darán prisa en asociarlo a algún personaje espantoso -siempre, siempre, incluso con el nombre más bonito y neutro del mundo se puede hacer alguna asociación espeluznante- o hacer alguna broma fácil. Luego también hay que manejar con delicadez y diplomacia el tema de las presiones familiares, de los abuelos y abuelas empeñados en que su nombre, o el de su tio-abuelo respectivo, - como si se tratara de una especie en extinción- perdure en las nuevas generaciones. Pero yo por lo general no me inmuto y sigo dejando que pasen los meses, sin nombre y sin hablarle a la panza, qué le vamos a hacer.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Las delicias del embarazo

Tengo varices en lugares inverosímiles, la tensión tan baja que paso la mitad del día mareada, y cefaleas recurrentes prácticamente a diario. Una delicia. Y sin embargo, estoy contenta de estar embarazada. Contenta, a pesar de las varices, la tensión por los suelos y la cabeza que me estalla. Que no es nada grave, pero sí incómodo, como poco. Y todavía me queda medio embarazo por delante, 20 semanitas de nada en las que los síntomas se irán incrementando. Ya me lo advertido los ginecólogos, en el tercero, los síntomas son más molestos. Normal, si es que está todo ya muy usado; me siento como un coche de segunda mano, que hoy tiene un problemilla por aquí, mañana por acá, nada serio pero cada día algo... Y ya digo, que las hay que están en muchas peores condiciones que yo, con problemas más serios, o en reposo absoluto. Y aún así, están contentas de haberse embarazado. Y también hay muchas que se someten a terribles tratamientos, que podrían ser catalogados como tortura, para alcanzar este estado. Y cuando lo logran, están contentas. ¿Qué adonde quiero llegar? Pues que nos hemos trastornado, porque sólo un trastorno mental, aunque sea transitorio, puede explicar que se pueda estar feliz en esta situación –y lo siento si alguna se da por ofendida-.
Me sorprende que no haya bibliografía sobre el tema.

jueves, 4 de diciembre de 2008

¡Es una niña!

Mi ginecólogo es un hombre muy lacónico, parco en palabras. Pero nada en comparación con el que hace las ecografías de la semana 20. Ese sí que es ya el campeón del laconismo. Debería ser una especialidad: Doctor en ginecología lacónica. A mí no es que me importe mucho, total, a estas alturas, con mi tercer embarazo, tampoco necesito que me anden contando mucho, casi prefiero que vayan al grano. Pero supongo que a las primerizas sí les gustaría que se explayaran un poco más. A estos dos especialistas hay que sacarlas las palabras con sacacorchos; en la primera revisión por no decirme ni siquiera me dijo la fecha probable de parto. Y yo no me atreví a preguntárselo porque me daba vergüenza quedar como una ansiosa o una alarmista, poniéndome ya a pensar en el parto...
Pero la verdad que esta mañana, cuando me han hecho la esperada eco de las 20 semanas me ha dado igual que fuera un campeón mundial del laconismo, porque me ha dicho las palabras más hermosas del mundo: "Parece que está todo bien. Y es una niña". Una niña, una niña!!!!!! A música celestial me ha sonado. Me he tenido que contener para no darle un beso de la emoción!. Y he salido del hospital pensando en lazos rosas, en pendientes, en muñecas, en cocinitas y en vestido de flores! Al traste con la educación igualitaria!

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