Había una época, aunque cueste recordarla, en que la conversación giraba sobre libros, sobre películas, bares y hasta discotecas, que si en que bar pinchan mejor música, cual es el mejor para cerrar la noche, o dónde se puede tomar una copa después de las tres de la mañana un día de diario; ya sé que ahora parece muy lejano pero esos temas ocuparon una vez nuestras conversaciones, que nadie lo niegue.
Pues bien, esos asuntos han dado paso a otro igualmente variado y que da también mucho juego en la vida social: el imperio de la -itis. Que si mi niño tiene otitis, pues el mio gastroenteritis, y ya pasó la faringitis... Yo llevo tres semanas sumida en una sucesión de - itis varias y todavía no veo la luz al final del túnel: el pequeño ha ido enlazando sin piedad gastroenteritis con faringitis y ya para rematar gengivitis (que es lo peor que le puede ocurrir a un tragón). Tres semanas sin dormir ni vivir. Pero eso sí, con mucho tema de conversación, porque hoy en día si no tienes una -itis en tu vida no tienes de qué hablar. Ayer mismo me arrastré a la farmacia a comprar una pomada para las encías sangrantes del enano, y ¿quíen creeis que me aconsejó sobre cómo usarla? la mismísima belén esteban me contó cómo se la da ella con el dedo a su hija y cómo le curaba ella la gengivitis. Así que me volví tan contenta a mi casa, como si me hubiera ocurrido algo emocionante. Decididamente, mi vida es muy aburrida últimamente.
Y a todo esto, hoy estoy en casa fastidiada con sinusitis. Y pensar que aún nos queda la otitis, la cistitis, la gastritis...
lunes 15 de diciembre de 2008
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