jueves, 20 de noviembre de 2008

Tiranía nocturna

Ahora mi hijo pequeño ha descubierto que se orienta perfectamente en la oscuridad (debe de tener visión nocturna, como los buhos, porque sino no lo entiendo) y todas las noches, a eso de las tres o las cuatro de la mañana, repta panza abajo por su cama para esquivar el protector, se tira el suelo y atraviesa TODA la casa a oscuras, aporreando las paredes con el chupete hasta que llega a nuestra habitación. El primer día me dio un vuelco el corazón al oir ruido y ver cómo se abría sola la puerta (a él, como es bajito, no le vi), ahora ya me he acostumbrado a su procesión nocturna y cuando oigo sus pasos, ya enciendo la luz para esperarle. Y claro, aquí no hay Duérmete niño que valga, ni otro método de persuasión. Sólo queda plegarse a sus condiciones (como si de un secuestro en alta mar se tratara) para lograr que nos libere y nos deje volver a dormir. Así que, sumisos y avergonzados de nuestra poca autoridad y nuestro escaso éxito, le preparamos con las orejas gachas y el cerebro desconectado un biberón y su padre –a esto yo me he negado por principios- le lee un cuento, ¡escenificando hasta los sonidos de los animales!. ¿Y ante esto, qué podemos hacer? ¿Alguien conoce la manera de inmovilizar a un menor en su cama?

1 comentario:

  1. jejejeje si alguien te dice la fórmula magica... ME LA PASAS!!!!

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