domingo, 9 de noviembre de 2008

Mi reino por un 'gimlet'

Hoy por fin he amanecido sin nauseas. ¡Aleluya! Pensaba ya que mi vida iba a ser un mareo continuo y crónico, eternamente subida a un carrusel de feria. Y hoy, por fin me siento normal. Estoy tan feliz que casi ni me importa tener tripa. Y ahora, para celebrarlo, el cuerpo me pediría tomarme una copa, un gimlet para ser exactos (mi cocktail favorito, quién no lo conozca ya tiene algo que hacer esta noche). Pero que no cunda el pánico que no voy a hacerlo, hasta ahí llega mi responsabilidad de madre. Me tendré que conformar con una cervecita o una copita de vino con la cena, porque eso sí, confieso - aún a riesgo de quedar como una total irresponsable y de perder lectores escandalizados- que durante los embarazos no me he privado nunca de tomarme media cervecita o media copita de buen vino con la comida (menos mal que este blog es completamente anónimo y es imposible rastrear a su autora, porque sino seguro que habría alguien que me denunciaría para que me quitaran la custodia del bebé en camino y hasta de mis otros dos hijos!!).

2 comentarios:

  1. Yo en mis dos embarazos intenté pasarme a la "sin" y juro que en los dos intentos de tomarme un quinto "sin" me veía a mí misma chupando una barra de hierro. ¿Pero cómo pueden vender eso como "sabe igual pero con 0º" 'Amos anda! Que no cuela!

    Yo con los dos me he permitido el lujo de tomarme un quinto los fines de semana y tengo dos hombretones bien sanos. Ahora, que mis wenos wises me hubiera tomado.

    La idea era ponerte ahora "ánimo ,que ya queda menos", pero como bien sabes, lo peor no es ahora, sino cuando en unos meses y sobre todo los primeros, tengas que lidiar con los 3. aynsssss "ánimo, niña." Sin el resto jajajajajaja

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  2. Si te sirve de consuelo, en cada embarazo me he sentido, o mejor dicho, me he descubierto a mi misma, como una alcholica gestacional. Quiero decir, que como no ponian vino ni cerveza en mi copa en las comidas y celebraciones, le daba sorbitos a la copa de mi marido, como si su vino no emborrachase o no le sentase mal al bebe. Nadie me dijo nunca nada, hasta que me invitaron a cenar unos amigos que tenian una pareja de americanos alojados en casa. Y claro, cuando ella me vio bebiendome el vino de mi esposo, puso unos ojos como platos. Me invente un rollo, aqui en España, en el ultimo mes te aconsejan dar un chupito de vino de vez en cuando, es bueno para el corazon de la madre y el del bebe. Y me quede tan ancha. Un par de semanas despues, cuando habia dado a luz, me di cuenta de que tendria que pasar todo el verano sin tomarme una cañita, porque el alcohol pasa a traves de la leche. Hasta que una prima me dijo, "la cerveza es muy buena, tiene mucha cebada". Y entonces me anime a tomar una cervecita de vez en cuando, ya sabes, cereales para mi niña. El que no se consuela es porque no quiere. De todas formas, tampoco hay que pasarse y no quiero que esto sirva como incitacion al alcoholismo gestacional; unos dias antes de dar a luz, supe que en un hospital de Madrid habian detenido a una mujer que habia llegado borracha como una cuba al parto; la señora debio recurrir al viejo truco de tomarte una copita de coñac cuando vas a pasar por un mal momento y se le fue la mano.

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