miércoles, 29 de octubre de 2008

Que se ha puesto malo el niño

A pesar de que el enano ya va a la guardería, hemos decidido ajustarnos un poco más el cinturón y seguir teniendo chica todo el día, porque sino el cielo se desploma sobre nuestras cabezas cada día que uno de los dos amanece con fiebre, o con vómitos, o con granos rojos, o con diarrea, o con conjutivitis como hoy el mayor... o con cualquiera de los síntomas de los diversos virus que circulan a lo largo de un curso por una clase infantil. El año pasado, después de seis semanas perdí la cuenta de los días que el mayor faltó al cole porque estaba malito. Los días que además estuvo malo el pequeño, -que nunca coinciden, normalmente se pone malo cuando el otro ya se ha curado- ni me molesté en contarlos. Y como no tenemos familia en Madrid - ninguna abuela a mano haciendo méritos para la santidad como tantas miles de abuelas en este país que tanto favorece el camino al cielo a la tercera edad con esa multitud de nietos desamparados- no nos queda más remedio que seguir pagando a la chica -de ahora en adelante EME (En sus Manos Estamos) o EVP (Enviada por la Providencia)- para que venga a casa por si alguno se pone malo. El primer año de cole no tuvimos a nadie por la mañana en casa. Sólo una chica que lo recogía por la tarde del colegio. Así que por la mañana, si el niño no podía ir a clase, o si iba y luego te llamaban (horror) para decirte que se había puesto malo o se había hecho pis ( "el colegio no es una guardería y aquí no tenemos personal para cambiarlo, así que si se hace pis tiene que venir usted o su marido, o una persona que usted designe para cambiar al niño") pues se venía a pique nuestro precario equilibrio vital-laboral y nos tocaba atravesarnos media ciudad corriendo. Recuerdo con horror aquellas madrugadas en que se despertaba con fiebre y yo me lo comía a besos para ver si se me pegaba a mí también y podía quedarme en casa, o me ponía a dar indisimulados botes de alegría si su padre se despertaba también enfermo.
Las comparaciones son odiosas, pero en Noruega, todo padre-madre tiene hasta dos semanas para poderse quedar en casa con el niño. Así, sin más. Llamas, y dices, que está enfermo el enano. Y te quedas ejerciendo de enfermero, preparando zumitos y leyendo cuentos, sin que te corroa la culpabilidad, la mala conciencia y el pánico de estarte jugando el curro. Así de sencillo.

3 comentarios:

  1. Está claro que aún nos queda mucho por avanzar

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  2. ES una pena que este pais siga como sigue. Aqui no existe la conciliacion familiar laboral. Y sera dificil quitar de las mentes de jefes cincuentones, sesentones la idea de que una mujer con hijos, ANTE TODO, es MADRE, y despues currante (en la ofi).

    Es una pena que tengamos remordimentos por quedarnos en casa a cuidar de nuestro hijo con fiebre, eso deberia ser lo normal y lo valorable, y lo inmoral deberia ser mandarle al cole enfermo para no faltar nosotras al trabajo. Un pena, vamos hacia atras como los cangrejos.

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  3. Tienes toda la razón, si quieres que te diga la verdad, me siento bastante estafada. No tenemos ayudas (y las pocas que teníamos nos las quitan. Conciliación?! Como no sea de la mantequilla con la mermelada de por las mañanas yo no conozco a esa señora...

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