martes, 21 de octubre de 2008

¿Dónde celebramos el cumple?

La celebración del cumpleaños de cada niño es una fecha temida que inexorablemente llega cada año. Ya desde varios meses antes, la misma pregunta comienza a rondarte la cabeza, sobre todo de madrugada cuando ataca el insomnio: ¿dónde lo vamos a celebrar?. ¿Dónde?. Y panza arriba mirando al techo, normalmente mientras tu pareja ronca armoniosamente, comienzas a barajar las distintas opciones. Y por tu mente van pasando imágenes a cual más atroz, de niños chillando en inmensas piscinas de bolas, de las que no hay manera de sacarlos cuando llega la hora de marcharse y de donde salen en un estado tal de hiperexcitación que una vez casi tengo que llevarlo a urgencias a que le inyectaran un tranquilizante. O de los sótanos de algún Burger King convertido en improvisado campo de batalla o de entrenamiento de fierecillas. O, peor aún, de aquella fiesta que se te ocurrió celebrar en casa y que casi acaba en tragedia cuando uno de los encantadores amigos de tu hijo, en el momento en que ibais a soplar las velas, cámara en mano, encendió una cerilla, aprovechando la oscuridad, y la tiró, asustado, a la alfombra, justo cuando otro encantador amiguito se precipitaba del aparador al que nadie le había visto subir y al que nadie pensó nunca que se pudiera subir un niño y menos aún tirarse de cabeza cuando íbamos a soplar las velas. Que cuando por fin despediste a todo el mundo, comprobando uno por uno que no hubiera ningún lesionado, te temblaban todavía las piernas todavía del susto.
Y todos estos recuerdos se intensifican a medida que se acerca la fecha temida. En nuestro caso, concretamente el 24 de octubre, cuando el mayor cumplirá seis años. Y ahí estamos negociando a varias bandas las diferentes posibilidades. En mi fuero interno confieso que casi estoy deseando que monte alguna en casa o en el cole para poder castigarlo anulando la fiesta del cumple.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Compártelo