jueves, 16 de octubre de 2014

De ovulos congelados, madres despedidas y demás barbaridades

Estoy perpleja. No doy crédito ante la retahila de barbaridades que nos está tocando escuchar en los últimos días sobre la maternidad y el mundo laboral. Primero fue doña Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, la que se despachó agusto diciendo que prefería no contratar a mujeres entre los 25 y 45 años, porque si se quedaban embarazadas tenía un problema. Luego, ante la que se le echó encima, comenzó a decir donde dije digo, digo diego, y demás trabalenguas verbales, pero la barbaridad estaba dicha, y, lejos de desdecirse, se excusó alegando que era algo que ella había oido a sus colegas empresarios.
Nos estábamos recuperando del 'oriolazo' cuando, de allende los mares, llegó una noticia bomba: los modernísimos empresarios de Facebook y Apple, sí, esos tan enrollados que van por la oficina con jeans desgastados y patinete, ofrecen a sus empleadas, como parte de su contrato, la posibilidad de congelar sus ovulitos, para que así no se distraigan de sus ocupaciones laborales. Que sí, que sí, que son de lo más majos, que ellos lo hacen por el bien de las mujeres, para que no se estresen con que se les pasa el arroz.  Lo cuenta muy bien Virginia Alonso en este post de 20 Minutos. 'Sutil coacción' lo llama Virginia. Vamos, que lo que están diciendo es que es incompatible ser madre con una carrera profesional satisfactoria, que si tienes ganas de currar y llegar a algo más vale que te quites de la cabeza el tema de la procreación. Y me pregunto yo ¿les dirán también a sus empleadas cuál es el momento más adecuado de descongelar esos ovulitos? ¿les llamará el director de RRHH para decirles 'Hemos pensado que el próximo año, en febrero, cuando terminemos el nuevo proyecto, puede usted proceder a inseminarse-?
Y cuándo estábamos todavía asimilando esto, nos desayunamos hoy con que un concejal de Hortaleza, el señor Ángel Donesteve (aprendeos bien el nombre de este elemento por si el destino os lo pone en vuestro camino) ha despedido a una alto cargo del distrito de Hortaleza porque necesita que su equipo tenga "el máximo rendimiento".
Lo dicho, que estoy perpleja, que no sé si todo obedece a una regresión cíclica en la conquista de derechos o a una conspiración interplanetaria para que las madres de familia regresemos sumisas y obedientes a nuestras casasa para dedicarnos a tiempo completo a las delicias de la crianza.

martes, 30 de septiembre de 2014

Grandes hitos del mes de septiembre

Ahora está muy de moda lo de poner por escrito tus momentos felices del día. Para no olvidarlos y, sobre todo, para darnos cuenta de que la felicidad está en lo pequeño, en las nimiedades del día a día. Os confieso que yo no soy muy de hacerlo, primero porque no me da la vida. Y segundo, porque creo que tiendo a disfrutar bastante cada momento de felicidad, creo que soy plenamente consciente de ellos. Pero algo que sí creo que deberíamos hacer es autofelicitarnos por todo lo que hacemos, por lo menos darnos cuenta de todo lo que tenemos entre manos, de todo lo que sacamos adelante, que es mucho, porque a veces nos sentimos agobiadas (y aquí, queridos lectores del sexo masculino, estoy hablando conscientemente en femenino porque me estoy refiriendo a todas esas heroínas anónimas que somos todas y cada de las madres de familia del planeta Tierra) y pensamos que no llegamos a nada, cuando en realidad estamos llegando a mucho. Así que aquí procedo a dar paso a este pequeño e íntimo momento de autobombo y autoaplauso. Os animo a todas a hacer lo mismo. Estos son mis logros del mes de septiembre:
- Adaptación a los nuevos horarios. Hemos adelantado la hora de irse a dormir en casi dos horas, lo cual, unido al cuarto de hora que han anticipado la entrada en el cole, nos ha producido a todos una sensación muy parecida al jetlag. Aún estamos recuperándonos y confio en haberlo logrado antes del cambio de hora de final de octubre.
- Procesamiento y prueba de vestuario. Concretamente ocho bolsas, bolsones para ser exactos, de ropa. Un metro cúbico. Una habitación llena de prendas. Tres horas de pruebas, voluntarias y forzadas. De nuevo he vuelto a desear ser rica y no tener que aceptar herencias, ni guardar ropa de un niño para otro y poder ir directamente a la tienda a comprar todo lo que les hiciera falta cada temporada. Pero como no lo soy, me toca dedicar varios días al año a esta ingrata tarea. Me consuela pensar que los niños están ya preparados para cualquier adversidad metereológica.
- Gestión de un presupuesto menguante para hacer frente a gastos al alza. Tiritando tengo la cuenta corriente con la lluvia de recibos y la imposibilidad de reducir gastos (debo confesar que el único gasto que he logrado reducir ha sido el de agua caliente, aún no he podido valorar si esto ha tenido alguna repercusión en la higiene familiar).
- Gestión del talento. El gran dilema del mes de septiembre es decidir a qué apuntas a cada niño, en qué inviertes tu escaso tiempo y aún más escaso dinero. Cuando yo era pequeña, mi madre nos llevó a los tres hermanos a clases de música, y la profesora le dijo a mi madre que conmigo no merecía la pena que tirara el dinero. Probablemente no fue muy pedagógico, ni muy bueno para mi autoestima, y desde luego fue nefasto para mi educación musical, pero ese dinero que se ahorró mi madre. Ahora yo estoy en ese dilema de qué aptitudes desarrollar en mis polluelos.
- Y esto me lleva a la siguiente tarea: Planificación eficaz del tiempo, apuntando a cada niño al menos una actividad motora, de manera que una sola persona, sin superpoderes, sea capaz de llevarlos a todos de un lugar a otro, sin que peligre su vida ni su salud mental. Hasta que no empiece el mes de octubre y comiencen todos sus extraescolares no seremos capaces de comprobar el éxito de esta empresa que me ha hecho pasar varias noches en vela.
- Gestión de crisis. No una sola, sino varias. Desde yo no desayuno, ni me visto, ni me muevo, ni me levanto. Hasta no quiero ir al cole, ni hacer deberes, ni aprender a leer ni a multiplicar.
 - Motivación del equipo. Para que las cosas funcionen bien es importante que todos sean conscientes de lo que tienen que hacer y lo acometan con entusiasmo, ya sea levantarse para ir al cole, recoger los juguetes o poner la mesa. Y lo verdaderamente difícil de esto es motivar a los demás cuando la primera que está desmotivada es una misma. No quiero madrugar, no quiero que se acabe el verano, no quiero ser mayor.
- Mediación en conflictos. Después de la tregua veraniega, en la que sea porque estábamos todos más relajados o porque la vida al aire libre propicia la serenidad y la paz, el regreso a la rutina ha venido acompañado de un incremento de los enfrentamientos entre los tres hermanos, con un nuevo factor a tener en cuenta: la niña ha aprendido a dar puñetazos.
- Planificación de los menús de la nueva temporada, adaptándolos a la climatología inestable. Se acabaron las ensaladas de patata y los gazpachitos, ahora toca pasarse a la legumbre y las sopas para dar energía.

La verdad que viéndolo todo así apuntado una cosa detrás de la otra entiendo por qué estoy literalmente extenuada. Solo me consuela pensar que ahora el resto del curso va a ser pan comido (el que no se consuela es porque no quiere...). Y eso sí, creo que voy a hablar con alguna escuela de negocios para que me convaliden al menos un trimestre de un MBA.
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viernes, 19 de septiembre de 2014

Las extraescolares me quitan el sueño

Odio el mes de septiembre. Lo odio a muerte.Por múltiples razones. Porque no soporto la vuelta al cole, porque me llena de tristeza el fin del verano, porque odio retomar la rutina, porque me sientan mal los cambios de tiempo, porque desearía llevar sandalias todos los días de mi vida, porque soy más simpática en verano, porque odio sacar la ropa de invierno, porque lo que más me gusta en el mundo es nadar con mis hijos al aire libre. Y podría seguir así un buen rato más.
Pero sobre todo, sobre todo, por encima de todo en el mundo, odio septiembre porque me toca ponerme a encajar el diabólico rompecabezas de las actividades extraescolares. Con un hijo es complicado, con dos ya hay que hacer malabarismos y echar muchas cuentas, y con tres ya toca practicar el don de la ubicuidad, la teletransportación y privarse de comer. Todos los años tardo varias semanas en irlo cuadrando todo, nunca me resulta fácil. Pero este año... Os aseguro que este año me está resultando imposible. A la cuadratura del círculo me estoy enfrentando. Cuando creo que ya he cerrado algo, me cambian los horarios de otra cosa o de otro niño, o va uno de los tres cachorros y se me rebela y dice que no quiere ir a nada, y ya se me va todo al carajo.
Dos noches en vela he pasado ya. Y no porque yo haya querido, sino porque me meto en la cama y la cabeza se me dispara pensando en posibilidades, en combinaciones, en alternativas. Y me pongo a repasar todo lo que dicen los expertos sobre las extraescolares, y me entra la duda de si es absolutamente obligatorio que los niños hagan deporte porque el mediano se niega a ir a ningún lado por la tarde, y en el colegio casi no hacen deporte, ni dan inglés, y entonces claro, cómo no los voy a llevar por las tardes a que hagan deporte e inglés. ¿Y música? ¿si no los llevo a música estoy convirtiéndoles en seres embrutecidos sin sensibilidad?  Y cuando me quiero dar cuenta me han dado las siete de la mañana y no he pegado ojo. Así estoy hoy. Agotada tras una noche en blanco. Acabo de llamar a la academia de inglés para cambiar, por cuarta vez, los días a los que va a clase mi hijo mayor. Menos mal que el responsable es todo un caballero inglés, pura flema británica.
A día de hoy solo tengo cerrada una cosa: las clases de ballet a las que quiere ir mi hija pequeña. Porque eso sí, para mandar a mi hija al ballet si hace falta yo dejo de comer.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Ganador del sorteo showroomprivé

Tenemos ya flamante ganadora del sorteo de un vale de compra de 100 euritos en showroomprive, la web que ofrece descuentos de hasta el 70% en unas marcas fabulosas. Vaya ayudita fabulosa para iniciar el curso.
Y la ganadora, gracias a random.org, es Patricia Roncallo. ¡Enhorabuena Patricia y gracias a todos por participar!




martes, 9 de septiembre de 2014

En contra de la pesada carga de los libros escolares

La Defensora del Pueblo y el presidente de UNICEF han unido hoy sus voces para pedir a la administración y a los actores públicos y privados implicados que  reduzcan la carga económica que suponen los libros escolares para las familias. Me uno totalmente a esa petición. Es más deberíamos hacer una campaña, una marea humana, una sentada, una manifestación, un flashmob, un lo que sea, en contra de la carga de los libros escolares. Carga económica por un lado, porque el desembolso es brutal y absolutamente innecesario (exceptuando para cuadrar las cuentas de las editoriales, naturalmente, que recurren a todo tipo de artimañas, tal como cambiar el orden de los capítulos o incluir nuevas lecturas, para que los libros no se puedan usar de un año para otro). Y carga física, por otro, porque ¿nos hemos vuelto locos obligando a nuestros hijos a que acarreen de aquí para allá todos esos kilos? Leía ayer un informe que decía que un niño no puede cargar más del 10 o el 12% de su peso. La mochila de mi hijo mayor pesó el año pasado 10 kilos!!! Hay niños de su clase que llevan auténticos trolleys de viaje para que sea más llevadero. Y a mí se me encoge el corazón de verlos, como también de oir esta mañana a mi hijo de ocho años quejándose de que le dolían los hombros de llevar la mochila, y eso que aún le faltan la mitad de los libros...
Sin darme cuenta me he puesto muy seria, es que el comienzo del curso no es para menos.

lunes, 8 de septiembre de 2014

No quiero volver al cole

Siempre me han gustado los chistes tontos, y uno de mis favoritos (quizás porque es de los pocos que logro recordar) es este: -  'Mamá, no quiero ir al cole'. -'Pues hija, no te queda mas remedio porque eres la directora'. Tontísimo, sí, pero me hace gracia y todos los años lo recuerdo por estas fechas cuando toca volver al cole.
Mis hijos han vuelto hoy. Con todo el dolor de nuestros corazones. Podéis llamarme escapista, acusarme de estar practicando la negación y la técnica del avestruz, y tendréis razón. pero yo no quería volver al cole, yo prefería seguir ejerciendo de 'mamá en verano', sin gritos, sin horarios, sin broncas, sin acarreos, sin madrugones. Y hasta ayer mismo, concretamente hasta anoche no me puse a pensar en la vuelta al cole. Preferí postergar lo inexorable, prolongar el sabor del verano, ignorar las responsabilidades.Y fue anoche cuando me encontré con el que al mediano le faltaban varias páginas de deberes de matemáticas por terminar, con que la niña no había acabado su caja de recuerdo de las vacaciones, con que a todos les faltaba material escolar... Pero qué queréis que os diga, que ya habrá tiempo, que el curso es muy largo, que ya habrá tiempo de ponerse a la faena, que me daba mucha pereza ponerme la gorra de sargento y empezar con el toque de queda y el ritmo marcial.
Feliz vuelta al cole a todos, que os sea leve.




miércoles, 3 de septiembre de 2014

Sorteamos 100 euros para hacer más llevadera la vuelta al cole *

La vuelta al cole nos deja la cartera tiritando. Así que para echaros una mano vamos a sortear un vale de compra de 100 euros que podéis gastar en showroomprive, una web que ofrece una selección completísima de marcas nacionales e internacionales  de todo tipo con descuentos de hasta el 70%. Para las que tenemos poco o ningún tiempo para salir de compras, la compra online es una solución maravillosa. Además, a diferencia de otras webs similares con las que casi te olvidas de lo que has comprado, en esta te llega la compra a los pocos días. Yo renové el material deportivo familiar en lo que se tarda en tomar un café, y a un precio remódico, y acabo de encargar, para afrontar el otoño, un pedido de pasta italiana que estoy ya deseando recibir!


 Tenéis de plazo para participar hasta el 17 de septiembre. Y solo tenéis que hacer esto:
1- Registraros en showroomprive.

2- Responder este formulario.
*Post patrocinado por showroomprive

martes, 2 de septiembre de 2014

Instrucciones para sobrevivir a la vuelta de las vacaciones (y 2)

Ya estamos todos de vuelta en casa. Con un poco de suerte tu lavadora habrá sobrevivido a la sesión intensiva de lavados y tus hijos estarán absortos en los juguetes, lo que te dará algo de tiempo para empezar a pensar, como si fuera todavía algo lejano, en la vuelta al cole, ese momento que marca un antes y un después en nuestras vidas. La tarea no es fácil, pero siempre es posible hacerla más llevadera.

- Los expertos aconsejar empezar por las tareas más gratas para hacer más llevadero el trago. Os confieso que llevo un rato pensando y no se me ocurre ninguna por la que empezar, desde luego, no el forrado de libros, ni el marcado de ropa.... ¿quizás el abastecimiento de galletas, zumos y demás para las meriendas?
- -Destierra cualquier tentación de acometer el cambio de armario. El tiempo está siendo generoso con nosotros y nos está regalando un final del verano bastante caluroso, así que con un poco de suerte podremos iniciar el cole con ropa veraniega (siempre y cuando tus hijos no lleven uniforme, claro está) y así postergar para más adelante, cuando ya estemos plenamente adaptados a las nuevas obligaciones y las vacaciones hayan quedado muy atrás.
- Lleva todo a cabo de manera progresiva. No es necesario forrarse 20 libros una sola noche, ni poner en orden tres estuches, ni preparar todos los uniformes de golpe.
- Irse adaptando a los nuevos horarios. En esto hay dos escuelas: la adaptación progresiva , es decir, cada día les metes media hora antes en la cama y por la mañana idem con los levantares. O la escuela favorable de la terapia de choque, a saber, pasar directamente de los horarios libres de las vacaciones a la disciplina militar del curso escolar. Os confesaré que este año yo soy casi más partidaria de la segunda opción-  aunque les cause jetlag-  porque estoy postergando al máximo mi inexorable transformación en madre sargento, que luego me quedan muchos meses de servicio por delante.
- A falta de becas para libros -ay, qué nostalgia de aquella tarjeta de cien eurillos por niño, qué tiempos aquellos- tira de agenda y pide libros escolares sin pudor. Siempre puedes alegar motivos ecológicos (la reutilización es buena para el medio ambiente). Y participa en todo sorteo posible. Hoy mismo puedes participar en este del  Club de las Malas Madres. Y mañana mismo, aquí en vuestro blog, lanzaremos un sorteo que os tenéis que perder por nada del mundo, avisad@s quedáis.
- Y last but not least, no destierres por completo las alegrías veraniegas. Reducir drásticamente de un día para otro el consumo de helados y cervezas con limón puede ser altamente contraproducente.


viernes, 29 de agosto de 2014

Instrucciones para sobrevivir a la vuelta de las vacaciones 1

(Post dedicado a todos los colegas de crianza que os disponéis, en este final de agosto, a regresar a vuestros hogares con vuestros retoños morenos y asalvajados).

Hablaremos hoy de la vuelta en sí, es decir, al viaje en coche, este temido trayecto que se sabe cuando empieza pero no cuándo ni cómo termina.




 Desde la experiencia que me dan los casi 3.000 kilómetros que nos hemos marcado este verano (sí, por fin hemos vuelto a la carretera, al viajazo, ha sido un back on the road en toda regla! sí, se puede, queridos amigos/as, yes we can! hay vida con los hijos!) os aconsejo estas menudencias para hacerlo más agradable y menos indoloro:
- abastecerse de agua, comida, almohadas, cortinillas laterales y demás objetos susceptibles de hacer más cómodo el trayecto, evitando, eso sí, objetos que sean susceptibles de ser usados como armas arrojadizas o amenazantes. Resulta de gran ayuda visualizarse a una misma como la guardia de seguridad que filtra el acceso a un partido de liga.
- estudiarse el recorrido para conocer dónde hay lugares adecuados para hacer distintos de parada, a saber, pausa corta, pausa intermedia y pausa larga e indefinida, indicada en casos de absoluta desesperación e incapacidad para seguir adelante con el viaje.
- recordarse previamente los rudimentos de la meditación budista y el autocontrol mental, que pueden resultar de gran utilidad para mediar en las innumerables situaciones de conflicto y tensión que pueden surgir durante el viaje. Si se domina bien la técnica se podrá incluso mantener la voz tranquila y el tono uniforme la octava vez que el mediano aporrea a su hermana pequeña y responder sin alterarse a la vigésimoctava pregunta de cuánto falta.
- y por último, lo más importante, la verdadera clave del éxito de todo viaje largo:  barra libre de pantallas y de chuches. Todo lo que el cuerpo les aguante. A discreción. Que quieren escucharse las canciones de Dora exploradora durante cuatro horas seguidas, eso sí, con sus convenientes cascos de escucha individual, que lo hagan. Que son capaces de comerse una bolsa entera de chuches, que se la coman (y no alarmarse si, una vez terminada la bolsa entera, se descubre que tenía una advertencia avisando de que el consumo de dichas gominolas 'puede provocar hiperactividad y trastornos del comportamiento') Que piden una tercera bolsa de gusanitos, se la das. Que quieren pasarse tres horas construyendo casas virtuales, que se las pasen. Ya vendrá luego Paco con las rebajas, y la madre sargento con la dieta estricta de cero chuches y cero pantallas durante el año escolar.


Buen  regreso a todos!

P.S. Si alguien se hace la pregunta de si yo ya he vuelto de vacaciones, os confesaré que sí pero no. Es decir he vuelto en cuerpo pero no en alma. Llevo cinco días de regreso en la oficina y en mi casa, pero estoy agazapada, haciendo como que no he vuelto, dada a lo holganza por la tarde en la piscina y consumiendo las mismas cantidades vespertinas de cerveza que en vacaciones, tratando de estirar al máximo el espejismo veraniego.

viernes, 25 de julio de 2014

Trucos infalibles y baratos para pasarlo muy bien en verano

Esta que suscribe se está marchando hoy mismito de vacaciones. Así os lo digo. No pretendo daros envidia, que ya habrá quién esté de vacaciones, sino compartir con todos vosotros la felicidad tan inmensa que me embarga, igual que lo hago, y muchas veces, con mis penas y agonías. Ya lo sé, requetebien, y mi querida Baballa todos los años me recuerda que no es lo mismo vacaciones que veraneo, y que desde que tenemos hijos ya no tenemos vacaciones sino veraneo, que viene a ser hacer lo mismo de siempre (es decir, dar de comer, recoger, reñir, inculcar modales con diverso éxito, corregir conductas e impedir que se maten) pero en otro sitio o con más calor. Pero será que mis hijos ya son algo más grandes este año o que yo estoy con mayor espíritu hedonista-epicureo, pero me voy a dar al disfrute desde el minuto 1, así os lo digo. Pienso disfrutar enormemente estas vacaciones. Y que nadie me hable de crisis, que sí, que estamos en crisis, y la economía familiar la tenemos hecha unos zorros, y todo es incierto y quién sabe qué ocurrirá a la vuelta y el otoño será agitado y demás previsiones agoreras. Pero no, señor@s mi@s, nada de eso va a arruinar mis vacaciones ni mi veraneo. Que para pasarlo bien y ser muy feliz tampoco hace falta mucho, que se puede ser enormemente feliz con cosas muy tontas y muy baratas. Y aquí tenéis varias infalibles y de eficacia probada para disfrutar muchísimo en verano:
- Hacer guerras de agua. Con globos, con cubos, chapoteando. Vestidos, en bañador o desnudos.
- Hacer pompas de jabón. Muchas. Perseguirlas corriendo.Y tratar de explotarlas todas antes de que lleguen al suelo.
- Dormir la siesta. A la sombra o al sol. Solo o acompañado, a ser posible de algún cachorro sudado y maloliente.
- Leer libros a la luz de la luna. Este es para mí el verdadero valor del ebook, las tablets y demás cacharros, poder leer con ellos de noche bajo las estrellas. Pero si no tienes uno, con un libro en papel y una linterna también vale.
- Ver las estrellas por la noche. En familia. Y pensar cada uno un deseo mientras buscas estrellas fugaces.
- Perder el tiempo. Dejar pasar las horas sin hacer nada, sentados o tumbados, y hablar de las cosas más tontas que se os pasen por la cabeza.
- Hacer yogures helados metiendo yogures individuales o esos grandes de un litro en el congelador, y hacer turnos para darle vueltas cada media hora.
- Hacer granizados. Esto exige invertir en una buena batidora, de esas de vaso de toda la vida, ha de ser una muy buena para que triture hielo,y no son baratas, pero con los granizados que llevo hechos la tengo ya más que amortizada. Los puedes hacer de todo lo imaginable: de nectarina, de sandía, de mango, de chocolate. Nuestro favorito es el de limón con azúcar de caña. Y con este que nos hicimos ayer os deseo un felicíiiiisimo veraneo.


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