sábado, 20 de diciembre de 2014

Feliz Navidad

Hago una pausa entre el cierre de las maletas y la preparación de las provisiones para el largo viaje a la patria paterna para desearos Feliz Navidad (y de paso recupero el aliento, me sereno y recupero la cabeza fria para afrontar los útlimos preparativos y no dejar atrás ningún niño, ni ningún documento de identidad ni ningún bulto importante). Para desearos que seáis felices. Que disfrutéis como niños. Que recarguéis baterias para empezar el año llenos de energia y de entusiasmo. Que compartáis todo. Que sepaís hacer los regalos que de verdad llegan al corazón. Que paséis unas navidades maravillosas!

P.S. Enhorabuena a Cristina Alvárez, de Orense, ganadora de la Nancy en el oceano. Y a Beatriz Pascual, de Pamplona, que se ha llevado la bici de la Nancy.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Reyes Magos: no os perdáis este sorteo de Nancy!

Estamos ya todos con el gorro de Rey Mago puesto. Preguntando a nuestros hijos qué le van a pedir a sus Majestades de Oriente. Metiéndoles prisa para que se decidan de una vez y terminen de escribir la carta. A ser posible la definitiva. Dejando claro que no valen cambios de última hora, que sí, que los Reyes son magos, pero tampoco tanto. Comprobando si los juguetes deseados siguen estando disponibles, porque algunos se agotan.
Para echaros una mano con este proceso sorteamos, con la ayuda de Famosa, estos dos sets de la Nancy:
1- Nancy aventuras en el océano:
2- Bicicleta de la Nancy.

Para participar solo tienes que rellenar este formulario. Como ya se nos echan las Navidades encima y sus Majestades tienen que cargar los camellos para partir, tenéis de plazo para participar solo hasta el viernes 19 de enero a las 24 horas. Haremos dos sorteos entre todos los participantes para ver quién se lleva cada premio. Mucha suerte!



domingo, 14 de diciembre de 2014

La inteligencia emocional puesta en práctica

Me invitaron a un taller de inteligencia emocional. Era la última etapa del Viaje hacia el Bienestar en Familia organizado por Coca Cola. Estábamos una veintena de blogueras, entre otras, Baballa, Quintano, escarabajosbichosymariposas, blogmodabebe entremadres....Y allí estuvimos todas muy aplicadas tomando notas. Lo primero que nos dijeron era que si nosotras lográbamos ser emocionalmente inteligentes nuestros hijos también lo serían. '¡Qué presión! comentó una madre. Que debíamos tener una actitud positiva. Saber reconocer  y canalizar nuestras emociones, tomar decisiones y tener la autoestima elevada. Dejar atrás el victimismo, el resentimiento y la culpa. Y no escuchar a aquello que te hunde o te desanima. No dejar que el miedo al fracaso nos bloquee. Y usar el humor. Mucho humor. Para practicar lo de reirnos de nosotras mismas hasta nos pusimos una nariz roja y estuvimos haciendo juegos con un payaso terapeuta.
Así pasamos unas cuantas horas. Y cuandoa ya terminaba la sesión y nos estábamos ya despidiendo, alguien mencionó lo que le había dicho el dentista de su hijo.
- A mí me riñó el dentista porque me dijo que mis hijos llevaban los dientes mal lavados. Y que no era cosa de solo un día.
- Pues a mí me dijo que les tenía que lavar yo misma los dientes para evitar justamente esto, y no estoy dispuesta!, comentó otra.
- A mí el oculista me cogió las gafas del niño y me dijo: Diagnóstico: gafas sucias, añadió otra.
Y entre risas de las demás otra comentó, sabiamente, que no se puede llegar a todo, hay que aceptarlo, y llegar hasta donde se pueda.
Y me pareció que habíamos aprendido verdaderamente eso tan complejo de la inteligencia emocional.

jueves, 11 de diciembre de 2014

La difícil gestión diaria de la familia numerosa

Lo he dicho muchas veces, me repito cual cebolla: si me hicieran un test de idoneidad como los que hacen a los padres de adopción no lo pasaba. Quizás para un hijo lograba dar el pego y me lo concedían, incluso para dos si me pillara en un día bueno, bien dormida y espabilada. Pero para tres, o sea para familia numerosa, ya os digo yo que bajo ningún concepto aprobaba. Así lo digo públicamente. Y ahora que vengan a mi casa los servicios sociales y lo hablamos cara a cara. No tengo reparo en comunicarlo. Y a diario tengo pruebas que me lo demuestran. 
Simplemente no me da la cabeza para gestionar la vida diaria. No me da. Es una cuestión de capacidad. Como cuando se te llena el disco duro del ordenador y te dice que borres algo para hacer espacio. Y mientras tanto el ordenador funciona lento y mal. Así tengo yo la cabeza. Sin espacio. Saturada. Y claro, eso produce fallos. Colapsos del sistema que una trata de sobrellevar mejor o peor. Pero claro, es que la gestión de mis días es, como poco, compleja. Como los de cualquier otra familia numerosa, ojo, que no me las voy a dar yo de ser más, en absoluto, ni más ni menos que cualquier otra familia con tres hijos (los que tienen más me parecen ya héroes y personas de una capacidad intelectual, moral y física sin duda muy superior, vaya por delante mi rendida admiración). Una locura. Todas las noches, una vez acostadas las fieras, su padre y yo celebramos una mini cumbre ejecutiva para coordinar el día siguiente, tú llevas, yo recojo, y cuando tú llegues, yo voy, y luego vuelvo y mientras tanto tú. y luego yo vuelvo. Y así a diario. Para no ir dejando a hijos por los caminos. Llevo todos los horarios apuntados en la agenda y la miro continuamente. Pero a veces ni aún así lo logramos.
Os pongo un ejemplo muy gráfico y muy revelador: el otro día me ofrecí a llevar en coche a mi hijo mayor y sus compañeros de equipo al entrenamiento de baloncesto. Al otro extremo de Madrid. Después de dejar a mi hijo mediano en clase de inglés. Y arrastrando a mi hija pequeña. Hasta aquí todo bien. Pero cuando tenía a los niños en casa listos para salir, voy a coger las llaves del coche y me di cuenta de que lo había dejado en el trabajo. Y no me había acordado hasta ese momento. Me quise echar a llorar. Me sentí fatal. Pero, en un ejercicio de autontrol que hasta a mí me admiró, les dije que el coche se había estropeado y nos fuimos en taxi. Espero que la clavada que me supuso me ayude a que esto no vuelva a ocurrir.
Y a vosotr@s? os ocurren también estas cosas? por favor, que alguna madre de familia numerosa se sincere y me diga que también le pasa, que me estoy sintiendo fatal!!!

 

martes, 9 de diciembre de 2014

Circo Price en Navidad: razones para no perdértelo

Desde que tengo hijos asocio las Navidades con el circo. Es uno de los grandes momentos de las fiestas navideñas. Reconozco que me encanta llevar a mis fieras a verlo cada año. Disfruto, como poco, igual que ellos. En Madrid tenemos la suerte de contar con el Circo Price , que cada año nos trae puntual un espectáculo navideño para dejarnos con la boca abierta. Hemos visto ya la función de este año y os cuento por qué deberíais ir a verlo:
- Nos emocionamos. Con el mago que vende palomitas. Con los caballos blancos que parecen sacados de un sueño.

- Nos reimos. Con los payasos. Tiernos y entrañables.


- Nos sorprendimos. Con los forzudos, que no parecían humanos sino sacados de un cuento. Con los malabaristas que desafiaban las leyes de la física.

- Pasamos miedo. Confieso que tuve que taparme los ojos, y los de mi hijo mediano, en algún momento de las increibles actuaciones de la Rueda de la Muerte (el número de la rueda del hamster, lo llaman mis hijos) y de la trapecista. Me daba vértigo solo mirarlos. Inolvidables.



-Se nos hizo corto. Mis hijos me preguntaron como poco 20 veces 'No se acaba todavía, verdad?'.
- Disfrutamos al unísono, grandes y pequeños. Ahí reside para mí la gran magia del circo, en que nos devuelve a todos la inocencia de la infancia y nos permite disfrutar por igual a padres e hijos.
- Hay entradas de diversos precios, e incluso hay descuentos de hasta el 50%.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

No al consumismo. Sí el trueque de juguetes

Vaya por delante que me encanta la Navidad. Disfruto entregándome al espíritu navideño y cumpliendo una por una todas las tradiciones. Lo pongo todo, belén y árbol, decoro ventanas. Mando felicitaciones. Preparo una bandeja de dulces navideños para ofrecer a todo el que se asoma por la puerta de casa. Me pongo el gorro de Papa Noel y perpetro villancicos a voz en grito. Pero sí hay algo que no soporto de estas fiestas es el consumismo exacerbado. Me parece que es algo que nos perjudica a todos y que atenta contra el verdadero espíritu de estas fechas. Por eso me esfuerzo por contener las peticiones de mis hijos y, sobre todo, el aluvión de regalos que les cae en estas fechas. Vamos, que les pongo severos límites a papa noel y a los reyes magos. No soporto ver a los niños sepultados en regalos que ni disfrutan ni aprecian. Mis hijos ya lo saben y depuran su carta a los Reyes Magos hasta dejarla en tres o cuatro regalos (que, eso sí, cambian una y otra vez hasta casi la víspera de la Noche de Reyes, volviendo locos a sus majestades).
Por eso me parecen maravillosas las iniciativas de trueque de juguetes, que les enseñan a los niños el valor de las cosas. Este fin de semana en la Casa Encendida de Madrid hay una nueva edición de su ya famoso sile nole, adonde los niños pueden llevar juguetes y libros en buen estado y cambiarlos por otros. 

martes, 2 de diciembre de 2014

De SEO, hidratación corporal y buenos propósitos

Antes de nada, me voy a disculpar. Que acabo de percatarme que hace un mes que no pasaba por aquí. Así es esto de tener un blog, empiezas muy entusiasmada escribiendo cada día, incluso hay días que te emocionas y hasta te escribes dos posts y vas y los cuelgas. Luego te programas para hacer tres posts a la semana, de ahi pasas a dos y el tercero te lo guardas para la semana siguiente. Pero llega un día, o sea hoy, que te das cuenta que llevas un post por mes.
Y no es plan. No, queridos míos. Que nos ha costado mucho llegar hasta aquí como para echarlo todo a perder. Con lo que lleva uno aprendido de SEO, de optimización, de diseño gráfico, de redes sociales (aunque no me cunda ni se note), de fidelización de lectores, de interacción 2.0. Así que he decidido regresar. Y retomar viejos propósitos, como lo de mantener el blog actualizado. Al final mi vida es un bucle y no logro salir de la casilla de partida. Cuando creo que ya lo he logrado, zas, me toca volver a empezar: mis objetivos para el próximo años son mantener el blog actualizado y la piel hidratada (así fueron mis propósitos para el 2012 y del 2009), que el otro día fui a una revisión dermatológica y la doctora me echó una buena bronca por estar escamándome. Si es que no aprendemos...

martes, 4 de noviembre de 2014

El parto y otros lugares para ejercer de padre

Puede que mi cuñada no me lo perdone nunca. Pero me salió del alma. Estábamos hablando del curso de preparación al parto al que iban a asistir como padres primerizos  y les solté que "el papel del padre en el parto está muy sobrevalorado". Quizás no habría debido decirlo, con la ilusión con la que iban a ir los dos a su primera clase de preparación para tal momento, pero es que lo pienso verdaderamente. Nunca he entendido la insistencia en que los hombres estén presentes en el parto, es decir, para ellos puede resultar conmovedor y emocionante asistir al nacimiento de su criatura, pero desde un punto de vista práctico a la madre le aporta más bien poco tirando a nada. Esa al menos ha sido mi experiencia, si la vuestra ha sido otra estaré encantada de escucharla, me tragaré mis palabras y comenzaré a recomendar fervientemente que los hombres os acompañen a parir.
En mis tres partos el hombre más importante ha sido el anestesista. En ese terrible calvario el hombre solo sirve para le insultes por haberte metido en tamaño embrollo. Eso si no está desmayado y no tienen que asistirle a él, porque en el parto de mi primer hijo casi tuve yo que tranquilizar al padre. Al tercer parto directamente no llegó a tiempo y, si os soy sincera, no le eché de menos.
Pero, queridos padres novatos o primerizos, deseosos de ejercer a tope vuestra recién estrenada paternidad, no os preocupéis, que eso sí, a partir de que el niño respira por primera vez fuera del vientre, se abre un enorme mundo de oportunidades para vosotros. Ahí sí que son imprescindibles los padres. Y necesarios.
Y os preguntaréis que a qué viene esto. Pues a que últimamente estoy constatando con preocupación que la implicación de los padres no acaba de ser la que debiera. Y no me refiero a esas terroríficas estadísticas que nos recuerdan continuamente que las mujeres realizan el doble de horas de tareas del hogar y de cuidado de seres dependientes, que las lees siempre pensando que eso ocurre en otras casas y otros contextos muy diferentes al tuyo. No, me refiero a casos de amigas cercanas, muy modernas ellas, emparejadas con chicos megamodernos ellos, y megaliberales y megaenrollados. Y que, sin embargo, a la hora de la verdad entran en pánico porque no son capaces de quedarse solos con sus hijos. Y se ponen nerviosos. Y exigen que la madre, que ha salido por primera vez en seis meses de casa por la noche, vuelva corriendo a casa para calmar a la criatura que llora. O se quejan cuando ella vuelve después de haber estado todo el día fuera trabajando y se encuentra la casa hecha un desastre y los niños poco menos que sin cenar, y naturalmente sin bañar. Dicen los expertos en estos temas que las mujeres hemos hecho un camino largo y duro para salir del hogar y ponernos a currar fuera, y que los hombres todavía no han terminado de hacer el camino paralelo que les toca hacer a ellos, es decir, desde el trabajo al hogar. Chicos ¿a qué esperáis? ¿no os parece que ya va siendo hora?
P.S. Naturalmente hay excepciones. Los padres megaimplicados y megapresentes, capaces de afrontar sin despeinarse ni alterarse la logística diaria de sus churumbeles, que haberlos haylos, no tengo duda, por favor sírvanse escribir al Instituto Roslin de Escocia para proceder a su inmediata clonación.

jueves, 30 de octubre de 2014

Os voy a dar calabazas

Se me pasan volando las semanas, que ya estamos en noviembre. Y yo sigo aquí con la lengua fuera, que a este paso voy a terminar de forrar los libros y de comprar el material escolar justo antes de Navidades. Pero antes tenemos el Halloween, jaloín para castizos, que a la chita callando se nos ha metido en el calendario familiar-festivo-escolar y ya es imposible obviarlo.

No era yo muy partidaria en un inicio, pero he acabado rindiéndome a los encantos de calabazas, fantasmas y monstruos. Y tengo la casa llena de dibujos de calabazas y de máscaras de seres terroríficos que han ido haciendo mis hijos y que ayer terminamos de confeccionar previa visita a la mercería para comprar gomas, que una es muy partidaria del handmade. He comprado un par de calabazas y esta tarde veré cómo las cocino. Y para mañana, noche de Halloween, hemos cogido un par de pelis de brujería, La bruja novata y Harry Potter para entregarnos al esoterismo.

jueves, 16 de octubre de 2014

De ovulos congelados, madres despedidas y demás barbaridades

Estoy perpleja. No doy crédito ante la retahila de barbaridades que nos está tocando escuchar en los últimos días sobre la maternidad y el mundo laboral. Primero fue doña Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, la que se despachó agusto diciendo que prefería no contratar a mujeres entre los 25 y 45 años, porque si se quedaban embarazadas tenía un problema. Luego, ante la que se le echó encima, comenzó a decir donde dije digo, digo diego, y demás trabalenguas verbales, pero la barbaridad estaba dicha, y, lejos de desdecirse, se excusó alegando que era algo que ella había oido a sus colegas empresarios.
Nos estábamos recuperando del 'oriolazo' cuando, de allende los mares, llegó una noticia bomba: los modernísimos empresarios de Facebook y Apple, sí, esos tan enrollados que van por la oficina con jeans desgastados y patinete, ofrecen a sus empleadas, como parte de su contrato, la posibilidad de congelar sus ovulitos, para que así no se distraigan de sus ocupaciones laborales. Que sí, que sí, que son de lo más majos, que ellos lo hacen por el bien de las mujeres, para que no se estresen con que se les pasa el arroz.  Lo cuenta muy bien Virginia Alonso en este post de 20 Minutos. 'Sutil coacción' lo llama Virginia. Vamos, que lo que están diciendo es que es incompatible ser madre con una carrera profesional satisfactoria, que si tienes ganas de currar y llegar a algo más vale que te quites de la cabeza el tema de la procreación. Y me pregunto yo ¿les dirán también a sus empleadas cuál es el momento más adecuado de descongelar esos ovulitos? ¿les llamará el director de RRHH para decirles 'Hemos pensado que el próximo año, en febrero, cuando terminemos el nuevo proyecto, puede usted proceder a inseminarse-?
Y cuándo estábamos todavía asimilando esto, nos desayunamos hoy con que un concejal de Hortaleza, el señor Ángel Donesteve (aprendeos bien el nombre de este elemento por si el destino os lo pone en vuestro camino) ha despedido a una alto cargo del distrito de Hortaleza porque necesita que su equipo tenga "el máximo rendimiento".
Lo dicho, que estoy perpleja, que no sé si todo obedece a una regresión cíclica en la conquista de derechos o a una conspiración interplanetaria para que las madres de familia regresemos sumisas y obedientes a nuestras casasa para dedicarnos a tiempo completo a las delicias de la crianza.

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