viernes, 25 de julio de 2014

Trucos infalibles y baratos para pasarlo muy bien en verano

Esta que suscribe se está marchando hoy mismito de vacaciones. Así os lo digo. No pretendo daros envidia, que ya habrá quién esté de vacaciones, sino compartir con todos vosotros la felicidad tan inmensa que me embarga, igual que lo hago, y muchas veces, con mis penas y agonías. Ya lo sé, requetebien, y mi querida Baballa todos los años me recuerda que no es lo mismo vacaciones que veraneo, y que desde que tenemos hijos ya no tenemos vacaciones sino veraneo, que viene a ser hacer lo mismo de siempre (es decir, dar de comer, recoger, reñir, inculcar modales con diverso éxito, corregir conductas e impedir que se maten) pero en otro sitio o con más calor. Pero será que mis hijos ya son algo más grandes este año o que yo estoy con mayor espíritu hedonista-epicureo, pero me voy a dar al disfrute desde el minuto 1, así os lo digo. Pienso disfrutar enormemente estas vacaciones. Y que nadie me hable de crisis, que sí, que estamos en crisis, y la economía familiar la tenemos hecha unos zorros, y todo es incierto y quién sabe qué ocurrirá a la vuelta y el otoño será agitado y demás previsiones agoreras. Pero no, señor@s mi@s, nada de eso va a arruinar mis vacaciones ni mi veraneo. Que para pasarlo bien y ser muy feliz tampoco hace falta mucho, que se puede ser enormemente feliz con cosas muy tontas y muy baratas. Y aquí tenéis varias infalibles y de eficacia probada para disfrutar muchísimo en verano:
- Hacer guerras de agua. Con globos, con cubos, chapoteando. Vestidos, en bañador o desnudos.
- Hacer pompas de jabón. Muchas. Perseguirlas corriendo.Y tratar de explotarlas todas antes de que lleguen al suelo.
- Dormir la siesta. A la sombra o al sol. Solo o acompañado, a ser posible de algún cachorro sudado y maloliente.
- Leer libros a la luz de la luna. Este es para mí el verdadero valor del ebook, las tablets y demás cacharros, poder leer con ellos de noche bajo las estrellas. Pero si no tienes uno, con un libro en papel y una linterna también vale.
- Ver las estrellas por la noche. En familia. Y pensar cada uno un deseo mientras buscas estrellas fugaces.
- Perder el tiempo. Dejar pasar las horas sin hacer nada, sentados o tumbados, y hablar de las cosas más tontas que se os pasen por la cabeza.
- Hacer yogures helados metiendo yogures individuales o esos grandes de un litro en el congelador, y hacer turnos para darle vueltas cada media hora.
- Hacer granizados. Esto exige invertir en una buena batidora, de esas de vaso de toda la vida, ha de ser una muy buena para que triture hielo,y no son baratas, pero con los granizados que llevo hechos la tengo ya más que amortizada. Los puedes hacer de todo lo imaginable: de nectarina, de sandía, de mango, de chocolate. Nuestro favorito es el de limón con azúcar de caña. Y con este que nos hicimos ayer os deseo un felicíiiiisimo veraneo.


jueves, 24 de julio de 2014

Sobre deberes en vacaciones y lecturas estivales

Mis cachorros, como los vuestros, llevan ya un mes largo de vacaciones. Y aún les queda mucho verano por delante, que ni siquiera estamos en el ecuador. Los mios tienen exactamente tres meses de holganza y despiporre, que se dice pronto, tres meses con sus 90 días. Esto ha hecho que una haya cambiado su opinión acerca de los deberes para las vacaciones, de los cuadernos esos para completar a lo largo del verano. Recuerdo vagamente que antes estaba en contra, me parecía que coartaban ese aburrimiento tan creativo de la infancia. Pero ahora qué queréis que os diga, que me parece estupendo que las fieras tengan que hacer un par de páginas sino cada día, al menos sí tres o cuatro días a la semana, porque sino me temo que vamos a llegar a septiembre y se les va a haber olvidado hasta cuánto es dos más dos. Y de paso, así están un rato tranquilos por la mañana o después de comer. Así que me declaro partidaria de que hagan algo de deberes en vacaciones. No necesariamente cuadernos de esas editoriales que ya nos sacan las entretelas al comienzo del curso. También puede servir leerse algunos libros y luego hacer un resumencito. Los mios tienen ya cada uno elegidos tres libros para leerse este verano. Y a esos vamos a sumar estos dos que acaban de salir (gracias, Siruela) para celebrar el centenario de nuestra idolatrada escritora finlandesa Tove Jansson, creadora de los Mumin, esos maravillosos personajes que son todo un ejemplo cómo vivir en paz y armonía, dentro de un caos anárquico la mar de divertido. De nuevo os lo digo: leed a los Mumin, que aprendéreis mucho de ellos.




jueves, 17 de julio de 2014

Pintando la habitación del artista, la cueva de Altamira del siglo XXI

Aprovechando el ´fresquito´de estos días en Madrid ayer decidí ponerme a pintar la habitación del mediano. Un verdadero fresco, riete de Altamira, en estas paredes se podría también estudiar la evolución del ser humano. Ganas me dieron de inmortalizarlas en alguna foto antes de hacerlas desaparecer bajo el rodillo. Huelga decir que el interfecto en cuestión, el mediano, el del síndrome del idem, que seguro que algo tiene que ver también esto con su expresión artística en muros, no está en casa estos días. Porque de haber estado probablemente se habría negado a que hiciéramos desaparecer su obra. Había obra en acuarela, en carboncillo, con materiales, en relieve, escavado, incrustrado, pegado, repegado... Vamos, todo un despliegue de técnicas. Y ahí me tenéis a mí, a las 4 de la tarde, hora punta de la calor, dándole al rodillo. Pero lo peor no fue esto, sino que el mayor, este sí presente, muy preadolescente, se dedicó a echarme en cara lo poco severa que soy con el artista. "Claro, no le riñes. Le dices que no pasa nada. Y claro, se pone creativo".  Ganas me dieron de pasarle a él con el rodillo. Pero no lo hice.

miércoles, 16 de julio de 2014

Erase una vez o Cuando este país daba ayudas para libros de texto

Había una vez un país en el que los padres con varios hijos recibían una ayuda para comprarles los libros de texto al inicio del curso.  Así podría empezar un cuento para nuestros hijos. Tengo la sensación de que hay tantas cosas que están empezando a formar parte del pasado. Nos hemos quedado en un presente al que de repente le han robado el futuro con el que soñábamos. Acabo de encargar los libros de texto de mis dos hijos mayores para el curso que viene (la pequeña aún no usa libros) y he dejado la cuenta bancaria tiritando. Y me ha venido el recuerdo de aquella beca de libros, que no era mucha, era más bien escasa, pero que por lo menos paliaba en algo el golpe. Y sobre todo, te daba la sensación de que a alguien le importaba la educación de los niños, de que era algo responsabilidad de toda la sociedad, el educar a sus cachorros. Pero ahora tengo la sensación de que hemos quedado todos a la deriva, inmersos en un peligrosísimo 'Sálvese quien pueda' y cada uno que tire para adelante en la medida de sus posibilidades financieras. Y asi no sé si saldremos de esta dichosa crisis, pero desde luego no nos preparamos para el futuro.

viernes, 11 de julio de 2014

Albumes de fotos, los eternos postergados

Tres años y medio. Ese era el tiempo que llevaba sin organizar las fotos familiares. Desde el 2011 exactamente, para ser exactos, y valga la redundancia. Por lo menos alguna foto había impreso, que yo soy de las de imprimir y hacer álbumes de fotos. Sí, seré una antigua y una nostálgica pero me encanta los albumes de toda la vida, con sus fotos pegadas, separadas por papel de seda (o de cebolla? siempre confundo uno con otro). Y a los niños les fascina pasar las hojas, verse, compararse, recordar momentos... Así que en la medida de mis posibilidades trato de irlos haciendo. El año pasado imprimí cientos de fotos, compré los albumes (que por cierto, me costó muchísimo encontrar ¿se ha pasado todo el mundo a los albumes digitales???), lo guardé todo en un mueble y ahí lo dejé. Hasta ayer (aquí os dejo prueba gráfica de mi empeño y buena disposición, además del desorden en el que me sumí).

Mis hijos habían mezclado los cientos de fotos, así que la primera tarde la he pasado ordenandolas cronológicamente, recordando, no sin dificultad, dónde estábamos en cada momento. He vuelto a constatar que servidora, o sea la madre de las criaturas, no aparece prácticamente en ninguna foto. Es más, hay viajes enteros, vacaciones de varias semanas, en las que yo simplemente no salgo, parece que los niños se han ido solos con su padre. Cuando miren estas fotos dentro de unos años espero que se pregunten dónde estaba su madre, y que alguno recuerde que siempre estaba detrás del otro lado de la máquina... Así que ya tengo dos flamantes objetivos para este verano: 1- aparecer en las fotos. 2- terminar los albumes que tengo en marcha con las fotos ya impresas. Ahí es nada! Y vosotr@s? Qué hacéis con las fotos?

jueves, 10 de julio de 2014

El lujo de pasar una tarde a solas, sin hijos

Por razones que no vienen a cuento esta tarde del jueves 10 de junio me encuentro sola en mi casa sin ningún hijo. Para ser más exacta, os diré que estoy completamente sola. En una casa vacía. Hasta dentro de cuatro horas no empezará a hacer aparición nadie. Cuatro horas -en realidad son más, serán en total seis, ¡360 minutazos!- exclusivamente para mí. Para hacer lo que yo quiera. Que no tiene porque ser exactamente dedicarme a mí misma, puede ser incluso cocinar atún con bonito o limpiar los azulejos del baño. Pero sea lo que sea en total silencio, sin nadie que me exija nada, sin nadie que me reclame, sin nadie que me pida cosas, sin nadie que me llame, sin nadie que grite y me haga correr de un lado a otro de la casa. Una tarde entera yo sola. Y creo que, cuando ya llevo dos horas consumidas así en esta paz que me parece propia de un retiro budista, estoy alcanzando el nirvana. Cada minuto que pasa siento como mi espíritu se va serenando y sintiéndose más y más satisfecho conmigo misma y con mi vida. Esa misma vida que, siendo exactamente la misma, otros días se me antoja desesperante y terriblemente estresante. En estos momentos lo único que me inquieta levemente es decidir qué voy a hacer, porque se me ocurren cientos  de maneras para aprovechar el tiempo. Pero quizás lo mejor sea justamente no aprovechar el tiempo, que bastante lo aprovecho en circunstancias normales. Una amiga mía dice, con toda la razón del mundo, que estos momentos a solas deberían estar financiados por la Seguridad Social, porque se evitarían muchos casos de ansiedad, de estrés y de todo tipo de dolencias derivadas de ello. Pues lo dicho, qué maravilla.

martes, 8 de julio de 2014

Los mejores manguitos del mercado. Tranquilidad en la piscina

Voy a montar una asesoría de productos infantiles, así os lo digo. En los últimos meses varias colegas de trabajo han tenido su primer hijo y acuden a mí, cual oráculo, a consultarme las compras de los productos propios de los primeros meses. Y una, humildemente, pero con la experiencia que da el haber criado a tres cachorros, dos de ellos verdaderos fieras, pues va contando qué carrito, qué cuna, qué cambiador es el más adecuado para cada caso y situación. La consulta de hoy ha sido muy propia de la estación: instrumentos de flotación. Y le he recomendado un invento que a mí personalmente me cambió la vida cuando lo descubrí, pude finalmente estar tranquila en la piscina, sin temer que la pequeña se me fuera a ahogar de un momento a otro. Tal invento se llama puddle jumpers.
En España lo comercializan en varias páginas webs, si lo buscais por ese nombre de puddle jumpers lo encontraréis en varios sitios. Os garantizo que con ese aparato es físicamente imposible que un niño se hunda porque no puede volcarse con ellos y la protección delantera le mantiene la cabeza levantada, haciendo imposible que vaya debajo del agua. A mí me los regalaron hace tiempo, cuando nació la niña y fue el mejor regalo que me hicieron. Palabra de madre numerosa. 

jueves, 3 de julio de 2014

Vamos a donar kilómetros por una buena causa

El verano es una época maravillosa para ponerse en forma. Días largos con buena temperatura y atardeceres eternos son el momento ideal para echarse a hacer kilómetros caminando. Incluso la ciudad se puede convertir en un gigantesco gimnasio al aire libre si te dedicas a recorrerla con o sin tus polluelos. CocaCola nos quiere echar una mano, proporcionándonos la herramienta ideal para hacerlo y el reto de ir sumando kilómetros para una causa solidaria. Os cuento:
- A través de la app endomondo tu teléfono móvil se va a convertir en un entrenador personal gratuito y va a registrar todos toditos los kilómetros que haces andando (incluso de rebajas, por poner un ejemplo de cómo aprovechar el tiempo) corriendo o en bicicleta (en coche no vale, no hagamos trampas).
- CocaCola ha lanzado este reto virtual #RetoSupermamafeliz: si entre todas conseguimos 100.000 kilómetros se donarán 1.000 unidades de material deportivo a varias ONGs.
- Tienes de tiempo hasta el 31 de julio.
A sumar kilómetros!


viernes, 27 de junio de 2014

Mis hijos ya duermen toda la noche y (casi) no lloran

Mis hijos tienen 11, 7 y 5 años. Hace ya tiempo que dejamos atrás biberones, pañales, chupetes y noches insomnes. Pero todavía se me ponen los pelos de punta de recordarlo, así os lo digo. A veces llegan comentarios a posts antiguos mios, como el de los biberones nocturnos, de noviembre de 2008 y me dan escalofrios de recordarme en aquella tesitura. Ayer sin ir más lejos una lectora, madre de un niño de dos años que se sigue despertando tres veces por noche, escribió un comentario en ese post contando su experiencia y dando las gracias por poder compartir su experiencia y por todos los comentarios que habéis dejado,  que "nos ayudan mucho a los padres porque así no nos sentimos solos con las transochaderas". Y de repente pensé que ese es el sentido único de este blog, de muchos de los blogs de madres y padres, acompañarnos unos a otros durante las trasnochaderas, linda palabra. Y recordarnos unos a otros que hay luz al final del túnel, que llegará un día que tus hijos dormirán de noche y te parecerá al principio un milagro, y poco a poco te irás habituando y sentirás escalofrios al recordarlo. Por eso quiero animar a todos los que estáis con bebés pequeños, con niños que no duermen, que lloran toda la noche, que ya no os queda nada y, aunque ahora os parezca imposible, sobrevivireis a esto.
Y este post pseudonostálgico (porque no echo nada de menos las noches con bebés) viene a cuento porque ayer me llegó un mensaje ofreciéndome un traductor de llantos de bebés, para que lo probara y contara mi experiencia. Digamos, por decir algo, que el cacharro en cuestión me llega cuatro años tarde, hace unos añitos me habría venido muy bien, pero ahora casi necesito un traductor de rabietas o de respuestas preadolescentes. Si lo inventan ustedes, tengan a bien enviarmelo.


viernes, 20 de junio de 2014

El gran reto: educar a nuestros hijos

Uno de los grandes retos más difíciles de los nuevos reyes de España será educar a su primogénita y heredera. Lo cuenta hoy muy bien en El Mundo Carlos Nieto Sánchez, doctor en Historia Contemporánea: "¿Cómo ha de ser la educación de una princesa? ¿cómo ha de conciliarse la normalidad de una niña de ocho años con la alta misión a la que está llamada? No son fáciles las respuestas".
 Salvando obviamente las distancias -nosotros no tenemos, afortunadamente, que educar ni princesas ni a una heredera al trono-  todos los padres y madres nos enfrentamos diariamente a este reto.
Os confesaré que llevo días preocupada por cómo estaré educando a mis hijos, faena a la que todos nos ponemos con mucha buena voluntad, mucha improvisación, mucho acierto y error, y muy pocas tablas. Diréis que tengo tres cachorros, y que algo habré aprendido de uno o otro. Pues me da la impresión de que no tanto, porque lo que me funcionaba con uno, con otro no sirve de nada, y en la confusión de la multitud me da miedo estarme dejando por el camino cosas importantes, de estar descuidando facetas de mis hijos, de estar cometiendo injusticias. Se dice con frecuencia que los hijos no vienen con manual de uso, y es completamente cierto. Nos entregan unos cachorros y ahí nos las apañemos, con la dificultad añadida de que van creciendo y cada edad nos plantea nuevos retos. A veces me encuentro a mi misma gritándoles, y yo sé que no es manera de lograr nada, pero aún así no puedo evitarlo. Y pienso que no me gustaría que me recordaran como una madre gritona. Tampoco me gusta cuando me toca estar todo el día diciendo, esto no, esto no, esto no,  no, no, no y tampoco. Pero se supone que ese es nuestro papel, ponerles límites a estas criaturitas, convertirlas en seres capaces de comportarse en sociedad, reencauzar ese egocentrismo tiránico tan propio de la infancia para transformarlos en personitas. Y qué queréis que os diga, que la mayor parte del tiempo estoy perdida, no sé si lo estoy haciendo bien, o rematadamente mal. El tema es complejo,  terriblemente complejo, tanto que da para grandes tratados. No os digo más que la supernanny de la tele, Rocio Ramos, se ha escrito Niños, instrucciones de uso. El manual definitivo, que tiene casi 1.000 páginas!!! Un tocho impresionante. Lo tengo encima de mi mesa por si algún día me atrevo a hincarle el diente. Y al lado otro más gordo y más pesado todavía, Lejos del árbol, de un tal Andrew Solomon, sobre las relaciones entre padres e hijos. Me voy a poner con ellos a ver si la teoría me ayuda un poco o termina de confundirme. Y vosotros ¿qué tal estáis educando a vuestros hijos?

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