lunes 30 de enero de 2012

Paseos nocturnos

Cualquier día salgo en el telediario. Os lo voy diciendo para que estéis sobreaviso y cuando salga la noticia podáis comentar, ‘anda, pero si esta tenía un blog’ y quedéis con vuestra familia como que estáis al tanto de toda la actualidad y todo lo que se cuece en el mundo. O quizás al verme esposada camino de la comisaría os avergüence decir que me habéis leído y me negáis. No os culparé, es más comprenderé vuestra actitud, que para eso habéis sido unos lectores entregados y pacientes. Solo os digo que si oís “Madre detenida acusada de haber encadenado a su hija de dos años a la cama. Queda por determinar si la desalmada sufre algún trastorno psiquiátrico” que sepáis, sin ningún género de dudas, que soy yo. ¿Qué otra cosa se puede hacer con una criatura que se levanta en medio de la noche, a las tres, a las cuatro, a las cinco de la mañana, y no solo se niega a dormir, sino que se pone las zapatillas y pasea por la casa a oscuras? Y así una noche tras otra y tras otra y tras otra, que va a cumplir tres años y no ha dormido una sola noche del tirón. El día menor pensado me enloquezco (porque es para enloquecer, y al que diga que exagero o que soy una madre desnaturalizada le invito cordialmente a que se venga unos días a mi casa a experimentar en carne propia los frágiles límites de la cordura humana) y la encadeno. Y eso que la niña, quitando ese pequeño y nimio detalle, está para comérsela a besos, y de hecho me la como a besos el resto del tiempo, pero cuando se levanta por la noche, pues ahí no hay besos ni ricuras que valgan, directamente le pondría grilletes o una bola de esas que llevaban los condenados para que por lo menos se esté quieta y no dé paseos, que el día menos pensado me da un infarto de buscarla por toda la casa en medio de la noche. Pues lo dicho, que si me veis en la tele camino del trullo que sepáis que os he querido.

lunes 23 de enero de 2012

Otro efecto colateral de la 'numerosez'

Lo llevaba notando de un tiempo a esta parte, como que la gente pone más reparos a la hora de quedar conmigo, me invita con menos alegría a sus casas, como que se espacían (durante meses) en general, las invitaciones, los planes sociales... Ojo, que no estoy diciendo que me esté quedando sin amigos, que alguien siempre te queda a pesar de que he dejado de llamar, felicitar, regalar y hacer esas cosas que los manuales aconsejan para ‘mimar’ la amistad. No, a lo que me refiero es a que de un tiempo a esta parte como que tengo una vida social menguante, como que me cuesta concretar planes sociales y yo lo que me temo y os lo voy a contar, y esto es lo que se llama agarrar el toro por los cuernos y enfrentar la verdad sin temerla, es que la gente no quiere quedar conmigo porque teme que a la menor me presente con toda la tropa, porque los que me conocen saben que yo ese tipo de madre a la que le encanta (o no lo queda otro remedio) hacer planes de todo tipo con sus hijos, y es capaz de irse con ellos a un concierto de rock o a un mercadillo solidario, o hacer la compra en el supermercado. Que conste que lo digo sin resquemor, no culpo a nadie, yo sería la primera que saldría corriendo de quedar con mi tropa si tuviera alternativa.
No sé si otras familias numerosas tendrán este mismo problema, abro aquí este foro de debate. Lo dicho, que llevaba tiempo sospechándolo y el otro día lo constaté, y no verlo sería negarse la evidencia, cuando llamé a mi hermano para decirle que íbamos a ir de compras por su zona y que si eso nos pasábamos a verle luego a él. Como habéis leído, yo hablaba en plural y mi plural no es un plural cualquiera, porque es muy probable que signifique cinco, tres de ellos generalmente hambrientos y potencialmente muy ruidosos. Mi hermano -el pobre quizás porque le pillé de sorpresa y claro, una visita nuestra no se improvisa porque hay que adecuar la casa, retirar objetos frágiles y punzantes y demás- me respondió que se iba a echar la siesta, yo le respondí que no iba a ser de inmediato, que sería en una hora o algo más, y ahí respondió con rapidez, que luego tenía que salir. Ahí lo capté y le dije que me parecía muy fuerte que mi propio hermano, tío de mis hijos y padrino de uno de ellos, no quiera vernos, y que si es así que me lo dijera abiertamente, que lo comprendería, que yo me hago cargo de que somos para echarse a temblar, que yo soy la primera que lo reconozco, que el amor de madre no me ciega, pero que de la familia espero, por lo menos, sinceridad. El pobre entonces recapituló y nos abrió las puertas de su casa, de su corazón, y hasta de su despensa, que se la dejaron tiritando mis hijos. Y luego me extraño de que pase lo que pasa...

P.S. Ya tenemos ganadora del globo terráqueo: Legardi Romero. Pero no os desanimeis los demás, que va a haber tres sorteos más, el próximo en febrero!

martes 17 de enero de 2012

¿A qué dedico el tiempo libre?

Cae en mis manos un estudio titulado La cara cambiante de la maternidad y leo que las madres españolas disponemos de 39 minutos de tiempo libre al día. Me quedo helada al leerlo: nada menos que 39 minutos, más de media hora!!. Y al día!! Eso supone casi cuatro horas a la semana! Y eso que las españolas estamos por debajo de la media europea, que está en 48 minutos al día (las que más tiempo libre tienen son las finlandesas: 69 minutos al día, olé olé! ya las veo ahí amodorradas en la sauna )
Y supongo que muchas de vosotras, como me pasó a mí al leerlo, os estáis preguntando en estos mismos instantes: ¿Quién se está quedando con mis 39 minutos? ¿Quién me los ha robado vilmente? ¿A qué dedico YO, pobre pringada, el tiempo libre?
Esto es como las encuestas esas que dicen que cada español come tantos pollos al año, y tú no has comido ninguno, y entonces piensas en quién se está poniendo morado a pollos a tu costa. Pues lo mismo debe pasar con el tiempo libre. Aunque luego, leyendo la encuesta, resulta que el 51% de las madres decide dedicar ese tiempo libre a pasar más tiempo con sus hijos, o sea que a lo mejor ni siquiera se dan cuenta de que esos minutos de oro son en realidad tiempo libre, de que, según las estadísticas, tendrían derecho a gastarselo ellas solitas, mirándose el ombligo o lo que más le de la real gana, que para eso se lo ha ganado cual jabata. Y solo solo solito el 17% dedica su tiempo libre a si misma. Así nos va. No digo más. Así nos va. No os diré más que me apunté a clases de pilates, solo una hora a la semana (es decir, menos de la tercera parte del tiempo al que estadísticamente tengo derecho) y acumulo ya clases para recuperar casi de aquí a Semana Santa....