viernes, 28 de abril de 2017

Procreación y vacaciones

No sé si estaréis de acuerdo en que Abril es uno de los meses con mayor índice de nacimientos de todo el año. No, no me estoy basando en ninguna estadística rigurosa, sino en una mera deducción a juzgar por el número de cumpleaños al que han sido invitados mis hijos en este último mes. Hemos salido al menos a dos fiestas por día festivo (incluída la de mi propia hija pequeña, siendo familia numerosa era muy probable que nos coincidiera alguno en este mes). Ha sido un no vivir de fiestas y regalos, de tartas y sorpresas. Lo cual me lleva a inferir (hoy me he levantado con mente científica) que agosto es el gran mes de la concepción. Vamos, que somos muchos (me incluyo) que aprovechamos el relax vacacional (ay, esas siestas tras la playa) para tratar de aumentar la familia. De ahí el baby boom nueve meses después, vamos, en abril.


Por eso los daneses, que son muy listos y van muy por delante en tendencias sociales, han lanzado la original campaña Hazlo por Dinamarca para aumentar la natalidad con descuentos en los viajes a destinos exóticos para las parejas que quieran aumentar la familia (lo que no tengo claro es si luego comprueban que el viaje ha dado su fruto y si, de lo contrario, te obligan a devolver el descuento).
No sé a qué esperan para hacer algo similar en España, que estamos sumidos en un poco esperanzador invierno demográfico con una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo. No hacía falta mandar a la gente a las Maldivas,  un fin de semana relajado en una playa valenciana da para mucho.*. 
(*Aunque claro, no es lo mismo traer un hijo al mundo en un paraíso nórdico que en estas latitudes mediterráneas, con escasos programas sociales, pero eso es otro tema y otro post).



jueves, 6 de abril de 2017

Regalos 'feministas' para una niña de 8 años

Puede que esté un poco obsesionada con el tema, lo reconozco, pero muchas vueltas le estoy dando últimamente a cómo educar una niña para que crezca segura de si misma. Para que esté convencida de lo que vale por si misma. Para que se de cuenta de que la imagen o el físico o la apariencia no es lo más importante. Para que no dude de que puede optar a lo que quiera en la vida y que no tiene que ponerse límites
Ya os digo, muchas vueltas le doy porque me parece que la sociedad se lo sigue poniendo muy difícil a nuestras niñas, machacándolas con mensajes sobre la importancia de la imagen, y perpetuando estereotipos sobre lo que es de niñas y lo que es de niños.
Por eso he querido aprovechar el cumpleaños de mi niña (8 años hace hoy) para hacerle dos regalos con un claro mensaje 'feminista', porque todo importa:

- Un libro de la nueva colección Princesas Dragón, con princesas valientes y arriesgadas que no tienen que ser rescatadas de un dragón porque ellas mismas tienen los superpoderes de uno.



- Una muñeca científica de la colección Smart is cool de Famosa. McKeila viene incluso con una fuente de lava para hacer experimentos!

martes, 14 de febrero de 2017

Los niños pobres no sueñan



Un niño pobre es aquel que no puede soñar. No lo digo yo, que también lo diría y con esas mismas palabras, lo dice una niña de nueve años de Vallecas (Madrid). Esa cita abre el demoledor informe Desheredados. Desigualdad infantil, igualdad de oportunidades y políticas públicas en España.elaborado por Save the Children, que se acaba de publicar hoy y que debería ser de lectura obligada en todas las casas, oficinas, despachos e instituciones de este país. Un informe que nos pone frente a algo que no queremos ver: la pobreza infantil en España. Dos conceptos, dos realidades, que creíamos que no íbamos a volver juntas en la misma frase. 
Y sin embargo, sí. En España hay niños pobres. Y se merecen que hablemos de ellos, que nos preocupemos por ellos, que les hablemos de ellos a nuestros hijos, pequeños tiranos privilegiados. 
Niños que van al cole sin desayunar. 
Niños que no pueden ya no solo no ir al logopeda, sino tampoco al oculista o al dentista. 
Niños que pasan frío en invierno porque en sus casas no hay dinero para encender la calefacción.
Niños sin extraescolares, sin deporte, sin excursiones, sin fiestas de cumpleaños.
Como los tres hijos de Vicente (el más pequeño sale en la foto de arriba), un viudo valenciano de 43 años, que lleva 10 sin un trabajo estable: "Cuando no tengo nada, en el quiosco me fían los materiales escolares y los voy pagando poco a poco... A veces me sale algún pequeño trabajo, me dan 30 euros y con eso compro lo básico para que los niños coman, pan, yogures, fiambre... "

Y me pregunto yo, ¿cómo puede un país, supuestamente desarrollado, privar a los niños del derecho a soñar? 

P.S. Y con este tema tan triste, sobre el que todos tenemos que hacer algo, regreso al blog, que he tenido abandonado en los últimos meses. 




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