jueves, 21 de mayo de 2015

Carta de un niño a la futura alcaldesa de Madrid

Querida señora alcaldesa (mi mamá dice que lo más probable es que haya alcaldesa y no alcalde, así que le escribo a usted).
A mí me gustaría votar, pero ya me han explicado en el cole y en mi casa que todavía no puedo y que tengo que esperar, y que ya votan mis papás lo que creen que va a ser mejor para nosotros. Pero por si acaso he decidido escribirle una carta, para contarle qué me gustaría a mi y a mis amigos.
Mi mamá me ha explicado que el alcalde es como el rey de Madrid, y que manda mucho. Así que seguro que puede usted poner fuentes en la calle. A mí y a todos mis amigos, que corremos mucho, nos gustaría que hubiera fuentes, como las que hay en otras ciudades, porque así cuando tenemos sed podemos beber agua fresquita y no tiene que ir mi mamá todo el rato con una botella de agua, que además se calienta enseguida. No creo que sea difícil poner fuentes, así también nos podemos refrescar la cara cuando corremos. Por donde yo vivo solo he visto una una vez, pero no salía agua. Y no creo yo que se haya agotado el agua de Madrid, no? Mi mamá dice que no quieren poner fuentes para darle de ganar a los bares, pero los bares ya venden mucho vendiendo cervezas y vinos.
También me gustaría que limpiaran un poco más las calles. No sé si esto se puede poner en una carta a la alcaldesa, porque mi mamá dice que es una palabra fea, pero yo querría que por las calles no hubiera tantas cacas de perros. Es que yo voy al cole andando con una mochila de ruedas, y por las mañanas voy un poco dormido y no las veo y  a veces lo piso y se enfada mi mamá. Lo de los papeles y las bolsas que hay por la calle me da igual porque eso no me mancha y a veces encuentro cosas que me gustan, como una bolsa de invizimals vacía con un dibujo muy chulo.
Y también le quería pedir algo para mi hermano mayor, que está en la edad del pavo y le gusta mucho el baloncesto, y dice que no hay ninguna pista de baloncesto cerca de casa. En el cole hay una pero no se puede entrar los fines de semana. Al lado de nuestra casa (dice mi mamá que ponga que está en el barrio de Chamberí) antes había una pero ahora han puesto pistas de pádel. Mi hermano dice que donde hay un campo de golf podrían hacerse varias pistas de baloncesto y jugaría mucha más gente.
Y también me gustaría mucho que se pudiera patinar más por la calle. Los domingos vamos a ese trozo de la calle de Fuencarral donde no dejan pasar coches, pero es pequeñito y hay muchos niños. ¿Por  qué no nos dejan más calles los domingos? si las calles son de todos también son un poco de los niños, ¿No?
Adios, señora alcaldesa, que gane usted bien, dice mi mamá que le mande saludos 'respetosos'.

M.B. (ocho años casi nueve)

martes, 19 de mayo de 2015

Se pasa tan rápido...

Se nos hacen grandes los cachorros. Es algo que has oído muchas veces, "se pasa tan rápido", te dicen las madres de hijos mayores, "disfruta porque vuela". Y tú, que en ese momento estás sumida en la crianza hasta el cuello, que estás en el medio de un túnel sin saber si al final hay luz o no, que estás que no te da la vida, que solo quieres que pase el tiempo para que tus retoños duerman, y se vistan solos, y no tiren todo por la casa, y no se peleen, pues no les haces mucho caso. Piensas que a ti no se está pasando nada rápido, que sigas en medio del túnel y no le ves el fin, que disfrutar lo que es disfrutar pues algún momento que otro, pero el resto es faena pura y dura. 
Pero llega un día, cuando milagrosamente las noches en las que duermes de un tirón sin que nadie te despierte vuelven a ser la norma, cuando más o menos ya se visten solos, cuando puedes perderles de vista unos minutos para ducharte ¡a solas!, e incluso hasta te recreas en el cuidado personal y te permites el lujazo de ponerte hasta una mascarilla de pelo!, cuando tu cachorro más pequeño ya sabe leer, llega ese momento en el que piensas, que efectivamente se están haciendo mayores.

Y entonces recuerdas eso que te han dicho: "se pasa tan rápido", "disfruta porque vuela". Y agarras a tu hijo mediano, que todavía se te tira encima cual osezno antes de ir a dormir, y te lo dejas encima un cuarto de hora, como una cria de canguro. y te lo comes a besos. Y a la niña, que está aprendiendo a leer y no le queda ya nada de pedirte que le leas un cuento cada noche, le das doble ración de cuentos. Y al mayor, que ya se está haciendo grande y dentro de nada nadita lucirá pelusilla, le das un achuchón cuando le acuestes, porque todavía te pide que le acuestes.Y te preguntas, casi con un nudo en el estómago, en cómo vas a soportarlo el día en que los cachorros no se dejen achuchar. Y piensas que sí, que tenían razón, que, a pesar de todo, se pasa muy rápido.


jueves, 14 de mayo de 2015

Entregada (por un día) al DIY

Vaya por delante que no vivo entregada al Do It Yourself. Las manualidades, el bricolaje, las labores o la marquetería no forman parte de mi vida diaria; no porque no me guste, sino porque no me da la vida. Esas blogueras que hacen a diario manualidades con sus hijos y, no contentas con eso, las fotografían y las cuentan (paso a paso!) en su blog merecen un monumento, además de mi más rendida admiración y gratitud por todas las cosas que nos enseñan y lo mucho que nos recrean la vista con sus monerías.
Pero la verdad que cuando me meto en faena disfruto muchísimo. Me relaja muchísimo hacer trabajos con las manos -a ser posible que no exijan demasiado esfuerzo mental- . Soy una apasionada de la pintura, de todo tipo, de brocha gorda, pero también de pincel fino. Dame una pared y un bote de pintura, o unas acuarelas y un papel, y un par de horas, sin hijos, eso sí, y me convierto en la mujer más feliz del mundo.
Por eso disfruté como una enana el pasado sábado en el Encuentro DIYHuntersDay que organizó Yo Dona junto con Handbox


Conocimos a blogueras de esas que te dejan la boca abierta, como Marta de 2nd funniest thing, Silvia de Na Lua Dulce, Anna de Fácil y Sencillo, Laura de Trasteando DIY, Rosa de Reciclado creativo o Mar y María de Sonambulistas
Y por la tarde nos pusimos manos a la obra en los diferentes talleres, de scrapbooking (me pirra!), de bricolage, para hacer una escalera!, de washi tape (que empiezas a poner y no puedes parar) 
Y con los amigos de Reparalia hicimos con nuestras propias manitas una lámpara vintage, con las bombillas de filamentos esas tan chulas. Y montamos hasta el enchufe, yo no daba crédito. Y al enchufarla funcionaba!!!  Si no me créeis (mamá, te aseguro que monté yo el enchufe) en este post podéis vernos en plena faena.


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